Bengasi. El número de fallecidos durante más de una semana de enfrentamientos entre grupos armados rivales en la capital libia, Trípoli, aumentó a al menos 61 personas, entre ellas varios civiles, informaron el martes las autoridades libias, mientras la ONU expresaba su alarma sobre el destino de los migrantes detenidos y los libios ya desplazados por años de disturbios.

La misión de la ONU en Libia dijo a última hora del martes que las milicias en guerra habían acordado un alto el fuego, pero no estaba claro si la violencia había terminado.

Los enfrentamientos estallaron la semana pasada cuando la Séptima Brigada —milicias que provienen de Tarhouna, un pueblo a unos 60 kilómetros al sur de Trípoli— atacó barrios del sur de la capital. Las Brigadas Revolucionarias de Trípoli y la Brigada Nawasi —milicias que apoyan al gobierno legitimado por la ONU en Trípoli— han venido a la defensa de la ciudad.

Además de los muertos, al menos 159 personas han resultado heridas desde entonces, y 12 personas siguen desaparecidas, informó el martes Malek Merset, quien trabaja en el Ministerio de Salud libio.

Libia se sumió en el caos tras el levantamiento que derrocó al dictador Muamar Gadafi en el 2011 y que condujo a su muerte. En la actualidad, el país está gobernado por dos facciones rivales asentadas en Trípoli y en el este, y cada una está respaldada por una serie de milicias que ostentan el poder real sobre el terreno. Otros grupos armados han forjado feudos en todo el país y muchos se han beneficiado del contrabando y la extorsión.

El gobierno respaldado por la ONU declaró el estado de emergencia en Trípoli y sus alrededores. Delegaciones de las partes beligerantes se reunieron el martes en la ciudad de Zawiya, al oeste de Trípoli.