Berlín. Vicecanciller y ministro de Finanzas del gobierno, el moderado socialdemócrata Olaf Scholz se convertirá en el sucesor de Angela Merkel siempre y cuando su partido logre pactar una alianza con dos partidos para obtener la mayoría legislativa.

Objeto de burlas por su talante austero y sus discursos en tono de autómata que le valieron el sobrenombre de "Scholzomat", el exalcalde de Hamburgo logró a pesar de todo posicionarse delante de sus rivales para las elecciones de ayer.

Sin hacer ruido y aprovechando los errores de sus adversarios, este hombre al que el Der Spiegel presenta como "la encarnación del aburrimiento en política" está en condiciones de suceder a Merkel de la que quiere ser el único heredero, cultivando un mimetismo hasta gestos.

De tendencia centrista, Scholz, de 63 años, sustituyó en 2018 como ministro de Finanzas al democristiano ortodoxo Wolfgang Schaüble.

Nacido en Osnabruck el 14 de junio de 1958, Olaf Scholz se unió al SPD a los 17 años. Entonces tenía cabello largo y coqueteaba con las ideas más de izquierda del partido. Se hizo abogado especialista en derecho laboral y en 1998 fue elegido diputado.

Scholtz ha pilotado la inyección de millonarias ayudas a empresas contra el impacto económico del covid-19.

Con Merkel tiene una relación de confianza.