El presidente Barack Obama hizo un muy buen apunte político sobre el Obamacare, el miércoles. Igual que su sucesor. Obama le dijo a los demócratas, en una reunión a puerta cerrada, que no deben rescatar a los republicanos ayudándoles a remplazar su programa de seguro médico después de que lo hayan desmantelado. Donald Trump, quien asumirá el 20 de enero, tuiteó algunos comentarios: Habrá aumentos masivos en el Obamacare y los demócratas tienen la culpa de este desastre. Caerá por su propio peso. ¡Tengan cuidado! .

Es difícil saber exactamente a qué está haciendo referencia el republicano Trump o a quién dirige su consejo, pero la eficaz frase aparece ahí dos veces: Tengan cuidado .

Esto, porque la revocación del Obamacare es una prueba difícil y agotadora, debido a toda una serie de razones políticas y legales. Y más si estás tratando de deshacerte de buena parte de la burocracia y, especialmente, de uno de los beneficios al que las personas ya se han acostumbrado.

Es por esta razón que Obama ha dicho a los demócratas que obliguen a los republicanos a remplazar la ley por sí mismos. El senador demócrata Chris Murphy, de Connecticut, lo expresó con más franqueza: Si quieren romper esto, entonces será suyo . Saben que la derogación y el remplazo de la ley es una propuesta muy complicada para los republicanos de ahí la decisión del Partido Republicano de retrasar la derogación total del Obamacare hasta tres o incluso cuatro años y que la promesa demócrata de cooperación sólo estimularía los esfuerzos de revocación del Partido Republicano. (En este momento, el Partido Republicano está adoptando un enfoque de separación).

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También saben, como afirma Paul Kane de The Washington Post, que los republicanos serán los dueños del resultado si las cosas se orientan hacia su lado, tal como lo hicieron durante los últimos siete años. Es mejor dejar que el Partido Republicano afronte su propia fractura y que pague el precio.

Pero ¿por qué todo esto es tan complicado para el Partido Republicano?

En primer lugar, está el proceso de presentar realmente una abrogación y un remplazo. Éste es el punto crucial: la oposición demócrata y las complejas reglas del Senado implican que probablemente se mantendrán las piezas centrales de la reforma de salud del 2010, incluidos el marco legal para la obligación individual y las partes de los intercambios estatales que la ley creó...

La prisa por eliminar de inmediato las políticas regulatorias y domésticas de Obama a través del complejo proceso conocido como reconciliación presupuestaria podría conducir a meses de luchas internas en el Partido Republicano. El plan para votar ahora la revocación y elaborar los detalles más adelante significa que los líderes republicanos estarán en medio del difícil proceso de escribir un remplazo para la ley de seguridad médica mientras tratan de reducir las regulaciones en áreas como el aire limpio, la inmigración y posiblemente, mientras abordan una reforma del código tributario. Será la primera prueba real de cuán efectivo es el Congreso­ al ser controlado por el Partido Republicano.

En segundo lugar, está el desafío de conseguir la política adecuada y de evitar las trampas que vienen con la deconstrucción y posterior reconstrucción de una ley tan grande. Gary Claxton, analista de la Fundación

Kaiser Family, compara el Obamacare­ con un taburete en el que las partes impopulares de la ley están ayudando a impulsar sus partes más populares.

Por ejemplo, si los republicanos quieren deshacerse de la obligación individual (y lo hacen), manteniendo la exigencia popular acerca de que las aseguradoras deben cubrir condiciones médicas preexistentes, Claxton indicó que esto haría estallar el mercado de seguros , porque las aseguradoras tendrían que aceptar a personas enfermizas sin obligar a las personas sanas a registrarse, como lo hace el Obamacare.

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Cuanto más largo es el periodo entre la revocación y el remplazo, más se desata el mercado , dijo Gary

Claxton. Ya has hecho estallar el puente que estaba detrás de ti y te diriges a la batalla, no puedes retroceder, tienes que afrontarlo o las cosas se pondrán muy mal .

El tercer obstáculo es la política: específicamente, la idea de quitarle sus beneficios a millones de estadounidenses, ya sea deliberadamente o porque el Partido Republicano no elabore un remplazo adecuado. El Obamacare habría sido mucho más fácil de revocar si no hubiera sido implementado en primer lugar. Pero hoy en día, 20 millones de estadounidenses se han inscrito y muchos otros estadounidenses ya disfrutan porciones del Obamacare, como el requisito de que las aseguradoras cubran condiciones médicas preexistentes y la opción de mantener a los hijos en el plan de salud de sus padres hasta que cumplan 26 años.

Los republicanos y Trump han dicho que les gustaría mantener estas dos últimas patas del taburete, pero no queda claro cómo van a implementar tales requisitos de manera que sean solventes. E incluso si pueden mantener estas medidas todavía existe la perspectiva de que millones de estadounidenses perderán una opción de atención médica que han tenido durante años. Puede haber un montón de usuarios del Obamacare que no están enamorados de sus primas de rápido aumento, seguro, pero para muchos es una opción de atención médica que antes no existía y que podría ser eliminada con un remplazo indefinido.

Y de hecho, las encuestas sugieren que incluso los abogados de la derogación están preocupados por perder estos beneficios. En su encuesta de noviembre, la Fundación Kaiser Family encontró que el apoyo a una derogación completa del Obamacare había disminuido a 26%, el nivel más bajo en dos años. Es más, una vez que le advirtió a los opositores que esto podría significar el fin de la cobertura para las personas con condiciones médicas preexistentes, 38% de éstos cambió de opinión. Y cuando se explicó que 20 millones de personas podrían perder su cobertura, 19% cambió de opinión.

Los republicanos insisten en que remplazarán estas cláusulas, pero no está claro cómo o con qué. Y la ley de las consecuencias involuntarias ciertamente se aplica aquí. De hecho, los demócratas están apostando por ello.

Esta es la razón por la que rara vez vemos una reforma social en Estados Unidos. Los estadounidenses han llegado a depender de Medicare y del Seguro Social y de los beneficios específicos que se les han concedido, y cualquier discusión política sobre el retroceso de esos beneficios, incluso para los futuros beneficiarios, suele ser una contrariedad.

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Miremos de nuevo a George W. Bush y el frustrado esfuerzo republicano por privatizar la Seguridad Social durante la última década, un intento que los demócratas usaron como porra años después. Del mismo modo, los republicanos atacaron a los demócratas por el Obamacare, al recortar 500,000 millones de dólares de los gastos futuros de Medicare.

El Obamacare no es, técnicamente, un programa social, a pesar de que tiene algunas características de programas sociales. Es algo que la gente tiene que pagar por obligación individual, no algo que el gobierno les da de forma gratuita. Pero hay subsidios involucrados y esos subsidios estarían repentinamente fuera de la mesa, en espera de un remplazo del Partido Republicano.

El Obamacare fue por años para el Partido Republicano el asunto que siempre abordaron, y la derogación era su principal objetivo y una promesa para sus votantes. Fue una gran estrategia electoral. Pero nadie sabe mejor que Obama en qué nido de avispas se está metiendo el Partido Republicano. Ahora se encuentran en la condición de cumplir aquella promesa y él quiere que soporten el peso del resultado justo como él lo hizo.

Vaya manera de comenzar una administración, una que puede costarte votos bastante rápido. Y nadie más lo sabe mejor que Obama.

Aaron Blake cubre política The Washington Post. Amber Phillips contribuyó a este artículo.