Pocos estadounidenses, sobre todo los republicanos, apoyan la suspensión del TLCAN. Estados Unidos tiene la más alta percepción negativa sobre el acuerdo de entre los tres signatarios. Aunque a 23 años del inicio, una muy ligera mayoría de los ciudadanos de ese país aún apoya el tratado. En general, el tratado que inició en 1994, es bien visto en Estados Unidos, México y Canadá, por lo que si Donald Trump quisiera cancelarlo seguiría encontrándose con mucha oposición.

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Durante abril pasado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, seguía insistiendo en que sacaría a Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) como ya lo había hecho con el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), cuando asumió la presidencia.

A lo largo de los últimos dos años, las opiniones de Trump sobre el acuerdo han variado desde el extremo de la cancelación total del acuerdo de comercio, hasta una postura más centrada en la que acepta la renegociación del tratado con la finalidad de actualizar el tratado. Pareciera que sus declaraciones giran en torno al humor del mandatario, aunque siendo honestos no han variado tanto de esos dos puntos, mucho menos han llegado al extremo de reconocer que ha sido benéfico para Estados Unidos o al grado de apoyarlo.

Tanto Canadá como México han mostrado su interés por evitar una posible cancelación del acuerdo y están de acuerdo en que algunas cláusulas requieren actualizarse. En Estados Unidos la situación es un poco más delicada. Con los últimos anuncios de Trump sobre una muy posible salida del TLCAN el equipo del mandatario se volvió a dividir mostrando posturas opuestas entre los que apoyaban al mandatario y los que creían que el magnate se equivocaba, según un artículo publicado por el diario estadounidense Washington Post.

De entre los que se oponían a que Trump pusiera fin a ese acuerdo se encontraban los secretarios de Comercio, Wilbur Ross, y el de Agricultura, Sonny Perdue. Ross incluso matizó públicamente los dichos de Trump sobre una posible salida y además dijo que la renegociación del TLCAN iniciaría con los puntos de la negociación del TPP que México y Canadá aceptaron en su momento.

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Sonny Perdue, presentó al presidente un mapa de Estados Unidos que mostraba las entidades que se verían más afectadas con el fin del TLCAN, según el Washington Post. El mapa mostraba las pérdidas en la agroindustria y el sector manufacturero, regiones en las que los habitantes que fueron importantes para la victoria de Trump sufrirían por esa decisión presidencial en particular. Al final, según el artículo del diario estadounidense, el mandatario encontró elementos suficientes para repensar sus dichos y reculó en su decisión.

Según una encuesta realizada por el centro de investigaciones Pew, el TLCAN recibe apoyo del 74% de los canadienses, 60% de los mexicanos y sólo el 51% de los estadounidenses. Sólo el 17% de los habitantes de Canadá no apoya el tratado y el 33% de los mexicanos tampoco lo hace. En Estados Unidos el 39% de los habitantes no apoyan el acuerdo.

Dentro del 51% de los estadounidenses que cree que el TLCAN ha sido benéfico para su país se encuentra un 11% que opina que ha sido muy bueno. Del 74% de los canadienses a favor, el 20% opina que ha sido muy bueno y del 60% de los mexicanos que opinan que le dan calificación positiva al acuerdo el 10% opina que ha sido muy bueno. Pew admite que estas diferencias de opinión entre los ciudadanos de los tres países pueden reflejar, en parte, el hecho de que tanto Canadá como México tienen un superávit comercial de mercancías con Estados Unidos. En el 2016, Estados Unidos manejó un déficit colectivo 74,000 millones de dólares con sus dos socios del TLCAN.

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Las diferencias de la opinión sobre el TLCAN entre la población de Estados Unidos está marcada por género, grupos de edad y grupos raciales y étnicos. Por ejemplo, más mujeres están a favor (55%) del tratado y sólo 12% dice que ha sido malo y los latinos (66%) y los afroamericanos (59%) dicen que el TLCAN ha sido bueno para Estados Unidos, pero sólo el 46% de los blancos no hispanos están de acuerdo.

Una mayoría importante de los estadounidenses de entre 18 y 29 años opina que el tratado ha sido benéfico (68%). Sólo el 26% lo repudia. Esta categoría es curiosa siendo que muchos de esos habitantes ni siquiera habían nacido cuando entró en vigor en 1994. Las opiniones de los mayores de 50 años van en dirección contraria. El 49% opina que ha sido malo mientras que el 44% opina que fue un buen acuerdo.

El que el gabinete de Trump se encuentre divido entre los que están a favor de abandonar el acuerdo y los que no, coincide en gran medida al apoyo partidista que recibe esta idea del mandatario. Según los datos de Pew, sólo el 30% del Partido Republicano apoya el tratado. El 33% de los republicanos opina que el tratado de libre comercio ha sido muy malo para el país.

Un dato extra sobre la opinión del tratado en la política, es que una amplia mayoría de los demócratas (68%) apoya el TLCAN contra una minoría (6%) que opina que ha sido terrible para Estados Unidos.

En Canadá, el tratado aún es muy popular entre la población, pero sobre todo en su clase política. En el espectro político una gran mayoría apoya al TLCAN, según la encuesta de Pew. Los conservadores (83%), los liberales (82%), y los partidarios del Nuevo Partido Democrático (70%) dicen que ha sido un buen acuerdo para Canadá.

En México la situación no es muy diferente a la canadiense. Una mayoría de la población aún apoya el tratado y en la clase política aún es bien visto. El 68% de los partidarios del Partido Acción Nacional (PAN) creen que el TLCAN ha sido algo bueno para México. El 59% de los militantes del partido gobernante, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), también apoyan el tratado. La investigación de Pew no incluye datos de los partidos de izquierda Morena y PRD, que podrían poner un poco de contrapeso en la opinión general de la clase política general sobre el TLCAN.

Desde que se firmó el acuerdo multinacional Canadá y México tomaron lugares importantes en el destino de las exportaciones estadounidenses y la segunda y tercera fuente de importaciones (después de China), según el último informe de la Oficina del Censo sobre el comercio internacional de bienes y servicios de Estados Unidos. En el 2016, Canadá y México representaron en conjunto más del 26% de las exportaciones totales de bienes y servicios de los Estados Unidos y el 23.5% del total de las importaciones.

Las declaraciones de Trump en este tema afectan directamente a la estabilidad de la economía mexicana generando ambientes volátiles. El escenario que plantearon las últimas declaraciones del mandatario estadounidense después de que cambió de opinión es que la renegociación del TLCAN será positivo, pero cualquier comentario posterior que vuelva a contradecir esta expectativa reanudaría el ruido y la volatilidad, que se mostraron a finales de abril pasado. Ello despertaría de nuevo el sentimiento de riesgo de que las negociaciones no lleguen a buen término, lo que afectaría inversiones y perspectivas.

Desde que inició el TLCAN la economía mexicana cambió hacia una dinámica diferente, sobre todo en lo que respecta a la relación comercial que se tiene con Estados Unidos. Trump acusa que esta relación sólo ha sido benéfica para México. Como argumento, señala que el déficit comercial que su país tiene con su vecino del sur es preocupante. El año pasado el déficit de Estados Unidos con México, de 63,200 millones de dólares.

El argumento del gobierno mexicano en contra de los dichos del mandatario estadounidense es que el superávit comercial con su vecino del norte ha sido malentendido y que el impacto real a los empleos manufactureros vino con la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en el 2001. Además la ventaja aparente del último año, reflejó la depreciación del peso durante un período de incertidumbre acerca del futuro de las relaciones bilaterales, según un documento divulgado por la embajada mexicana en Washington.

La defensa del tratado por parte del gobierno mexicano incluye otros argumentos: 75% de las exportaciones a Estados Unidos contienen procesos productivos estadounidenses y que este país tiene un superávit de 8,000 millones de dólares en servicios. Una de las industrias estadounidenses que dependen de las exportaciones a México es la energética, que actualmente es el mayor mercado de exportación productos petroleros y de gas natural refinados.

Finalmente, el cálculo de los aranceles promedio de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos serían de 3.5%, o cerca de la mitad de los aranceles promedio sobre las exportaciones estadounidenses a México debido a la cláusula de "la nación más favorecida" que se aplicaría bajo las reglas de la OMC, según la embajada de México en Estados Unidos.

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