París. LAS MAYORES economías del mundo acordaron adoptar una enorme gama de medidas para estabilizar los precios globales de los alimentos, luego de que súbitas fluctuaciones recientes ocasionaron inestabilidad en todo el mundo, en especial en los países más pobres.

El Ministro de Agricultura de Francia, Bruno Le Maire, observó que la cumbre de ministros de agricultura del Grupo de los 20 aceptó una propuesta de tranquilizar los mercados de alimentos estableciendo un sistema transparente para llevar cuenta de las existencias en todo el mundo; integrando reservas alimenticias de emergencia; promoviendo la investigación de nuevas variedades de trigo; y creando un mecanismo de respuesta rápida para enfrentar sequías en países productores.

Sin embargo, las organizaciones no gubernamentales que se enfocan en temas de alimentación, criticaron el acuerdo por ser demasiado tímido , ya que no resuelve el controvertido asunto de los biocombustibles que ocupan tierras fértiles que podrían utilizarse para producir alimentos, ni se enfoca lo suficiente en fortalecer las reservas de emergencia.

Para reparar el sistema alimentario global y poner fin a la crisis de precios, se necesita cirugía mayor, y lo que el G-20 ha producido equivale a poco más que una resanada con yeso , dijo Jean-Cyril Dagorn, de Oxfam.

Las críticas de las ONGs fueron secundadas por agencias internacionales de desarrollo católico, así como la agrupación internacional contra la pobreza, Action Aid.

El acuerdo constituyó un raro caso de concordancia internacional en el sector de alimentos y agricultura, tema en el que tradicionalmente los países del G-20 han estado en profundo desacuerdo, por la divergencia de sus intereses.