Roma. De cara a las elecciones legislativas del 4 de marzo en Italia, cinco candidatas mujeres destacan por su historia y carácter en un país dominado por hombres, tanto en la vida económica como en la política.

Emma Bonino es una conocida activista del otrora Partido Radical, defensora del divorcio, el aborto y la muerte digna. Bonino se presenta con su movimiento en coalición con el Partido Democrático de centro-izquierda de Matteo Renzi, para defender la integración de los inmigrantes.

Con su movimiento Más Europa indica superar el umbral de 3% necesario para ingresar al Parlamento.

La dirigente del partido de derecha posfascista, Hermanos de Italia, Giorgia Meloni, lidera un partido de extrema derecha (5% de los votos), aliado para las elecciones con los conservadores de Berlusconi y los xenófobos de la Liga Norte de Matteo Salvini.

Su lema “primero, los italianos”, y sus críticas a la Unión Europea han calado entre los indecisos.

En el ruedo también figura Laura Boldrini, presidenta de la Cámara de Diputados de la legislatura que apenas concluyó, candidata del movimiento de izquierda Liberi e Uguali (Libres e Iguales), suele ser acusada de promover la invasión de inmigrantes por la defensa de sus derechos y atacada por sus denuncias contra la desigualdad de género en Italia.

Maria Elena Boschi fue el rostro fresco y bello del gobierno de centro-izquierda liderado por Matteo Renzi. Candidata del PD en cinco distritos electorales, entre ellos uno seguro, Boschi es un caso especial, ya que se presenta en Sicilia como en Bolzano, dos regiones en los extremos norte y sur de la península, con problemas muy diferentes y que ella poco conoce.

La ministra de Salud saliente, Beatrice Lorenzin, médica de 46 años, combate sin tregua la resistencia en Italia a las campañas de vacunación.

Miembro de la pequeña formación de centro-derecha Civismo popular, espera ser clave en las posibles negociaciones entre las coaliciones de derecha e izquierda en caso de empate técnico como muchos prevén.