La Habana. SÍ SE puede , dijo el presidente Barack Obama a los cubanos, en un discurso televisado a la nación isleña, en donde también prometió un nuevo comienzo.

Ahora es el momento para dejar atrás el pasado , dijo claramente a los cubanos. No va a ser fácil (. . . .) Hará falta tiempo, pero podemos hacer este viaje como amigos, como vecinos y como familia .

Obama emitió un emotivo mensaje para poner fin a décadas de separación dolorosa y en ocasiones violenta entre aquellos que viajaron a Estados Unidos para una nueva vida -que fueron considerados por el gobierno como traidores- y los que se quedaron en La Habana. Llamó al gobierno a desatar el potencial de su creatividad y juventud abriendo sus puertas a la libertad de expresión y de comunicación.

Durante los tres días que Obama estuvo en Cuba, a veces parecía que la aislada nación sí había sufrido el cambio profundo que el presidente estaba buscando. Muchos observadores dijeron haber visto el viaje como un punto de inflexión. Otros, tanto en la isla como en Estados Unidos, se preguntaron si de verdad algo cambió.

Para Obama, la visita, cuidadosamente coreografiada, reafirma su creencia sobre que las diferencias entre las naciones pueden y deben ser discutidas abiertamente; que los agravios históricos se puede resolver a través del diálogo, y que sus palabras -y tal vez su carisma- pueden derretir los estereotipos antiestadounidenses.

Pero el gobierno comunista que ha gobernado Cuba durante décadas ha resistido a otras ofensivas, encantos e incentivos. La pregunta ahora es: ¿ esta vez va a ser diferente?

Barack Obama también pidió que en Cuba haya libertad política y aunque reconoció las diferencias ideológicas entre ambos países, aseguró que su estancia en la isla busca enterrar el último resquicio de la Guerra Fría en el continente.

En un esperado encuentro con la sociedad civil que fue transmitido en vivo por la televisión estatal, el mandatario dijo que su país no impondrá el futuro a la isla y que confía que éste será decidido por los cubanos, en un mensaje salpicado de frases en español que sorprendió a varias personas.

Aseguró que la prosperidad de la gente depende no sólo de la educación o la salud, sino también de la libertad para expresar libremente sus ideas sin ser detenida y tener, por ejemplo, acceso a Internet.

Obama se reunió más tarde con disidentes y luego asistió junto con su colega Castro a presenciar un partido de beisbol, antes de partir hacia Argentina y concluir una histórica visita a la isla.

Creo en el pueblo cubano , dijo por la mañana en el teatro Alicia Alonso de La Habana, donde desde un palco lo escuchaba el presidente cubano Raúl Castro.

El futuro de Cuba tiene que estar en las manos del pueblo cubano , refirió en español. Cuba debería tener elecciones libres , agregó.

El mandatario dijo a su vez que el embargo sólo ha dañado al pueblo cubano y pidió al Congreso de su país que levante esta restricción que Estados Unidos impuso a la isla hace más de cinco décadas.

Obama realiza una histórica visita a Cuba, en el mayor gesto diplomático desde que en diciembre del 2014 ambos países acordaron restablecer relaciones. El martes afirmó que con su presencia busca enterrar los últimos remanentes de la Guerra Fría en América .

El mandatario sostuvo que nadie ignora las diferencias de ambos países: Cuba tiene un sistema de un solo partido y Estados Unidos de varios, además de que en la isla está en marcha un modelo económico socialista y en su país uno de libre mercado.

El tema de los presos políticos es muy importante para los cubano-estadounidenses y la comunidad internacional. Sin embargo, la mayoría de la gente en la isla está más preocupada por la falta de algunos bienes y por su propia lucha con la burocracia local.

Cuba liberó a docenas de prisioneros como parte de su acuerdo con Estados Unidos para normalizar relaciones y en un reporte reciente Amnistía Internacional mencionó que no hay actualmente ningún preso de conciencia en la isla.

Según listas elaboradas por grupos cubanos y cubano-estadounidenses, hay entre 47 y 80 presos políticos, aunque algunas contienen nombres de gente detenida por delitos como el secuestro de botes.

Antes de continuar su viaje hacia Argentina, Obama y su familia asistieron a un juego de beisbol entre el equipo nacional de Cuba y los Mantarrayas de Tampa Bay, de las Ligas Mayores estadounidenses.

Al estadio Latinoamericano, donde se ofreció un minuto de silencio por las víctimas de los ataques terroristas en Bruselas, llegó también el presidente Castro. Ambos mandatarios estaban sin corbata y se sentaron uno al lado del otro.

Obama se dirigió después al aeropuerto, hasta donde lo llevó Castro, quien lo acompañó a la escalinata del Air Force One.