Washington.- El vicepresidente de Estados Unidos Mike Pence defendió el domingo el ataque del presidente Donald Trump a un juez federal que bloqueó una prohibición de viajes a ciudadanos de siete países predominantemente musulmanes, mientras se intensificaba la primera batalla legal mayor del Gobierno de Trump.

El presidente había cuestionado el sábado al magistrado James Robart de Seattle, llamándolo "autodenominado juez", un día después de que Robart emitió una orden de restricción temporaria contra la prohibición. El sábado, más tarde, una corte federal de apelaciones negó el pedido del gobierno de una suspensión inmediata del fallo.

"El presidente de Estados Unidos tiene todo el derecho a criticar a las otras dos ramas del gobierno", dijo Pence en el programa "Meet the Press", del canal NBC.

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Es inusual que un presidente en funciones ataque a un miembro del poder judicial, que la Constitución de Estados Unidos designa como un control sobre el poder ejecutivo y el Congreso.

El senador demócrata Patrick Leahy, del Comité de Justicia de la cámara alta, dijo que Trump parece tener la intención de precipitar una crisis constitucional.

Algunos republicanos también expresaron su intranquilidad con la situación. "Lo mejor es no individualizar jueces para criticarlos", dijo el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, en el programa "State of the Union" de CNN.

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"Todos nos decepcionamos de vez en cuando por el resultado en los tribunales de cosas que nos interesan. Pero lo mejor es evitar las críticas a los jueces en forma individual".

El senador republicano Ben Sasse, un crítico de Trump, se mostró más enfático.

"No tenemos jueces autodenominados (...) no tenemos presidentes autodenominados, tenemos gente de los tres poderes distintos del gobierno que juran defender la Constitución", dijo en el programa de ABC News "This Week".

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La decisión de Robart, nombrado por el ex presidente republicano George W. Bush, junto con la de la Novena Corte Federal de Apelaciones de San Francisco, para negar el pedido del gobierno de una suspensión inmediata, propinaron un revés a Trump a solo dos semanas del inicio de su presidencia.

También podría ser el antecedente de meses de desafíos legales al impulso de Trump por restringir la inmigración, incluyendo la construcción de un muro en la frontera de Estados Unidos con México.

El empresario devenido en político, que durante su campaña presidencial abogó por una prohibición temporaria al ingreso de los musulmanes a Estados Unidos, ha prometido restablecer la restricción a los viajes de los ciudadanos de Irán, Irak, Libia, Somalia, Sudán, Siria y Yemen, así como una suspensión de 120 días para todos los refugiados.

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Trump sostiene que las medidas son necesarias para proteger a Estados Unidos de los militantes islámicos. Los críticos dicen que son injustificadas y discriminatorias.

Incertidumbre legal

La incertidumbre legal continuará al menos hasta que la Novena Corte de Apelaciones decida sobre la solicitud de una suspensión del fallo de Robart que planteó el gobierno.

La corte espera nuevas presentaciones de los estados de Washington y Minnesota el domingo, así como del gobierno el lunes. La presentación final está prevista para la 0100 GMT del martes.

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La incertidumbre creó una oportunidad -que podría ser de corta duración- para que los viajeros de los siete países afectados entren a Estados Unidos.

En reacción a la primera decisión judicial, el portavoz del gobierno iraquí Saad al-Hadithi dijo: "es un movimiento en la dirección correcta para solucionar los problemas que causó".

Las restricciones que Trump anunció el 27 de enero han originado protestas dentro de Estados Unidos, provocaron críticas de los aliados del país y crearon un caos para miles de personas que, en algunos casos, pasaron años buscando asilo.

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En su dictamen del viernes, el juez Robart puso en duda el uso de los ataques contra Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001 como una justificación para la prohibición, asegurando que desde entonces no se ha perpetrado ningún atentado en suelo estadounidense por individuos de los siete países afectados.

Para que la orden sea constitucional, Robart dijo que debe estar "basada en hechos, por oposición a la ficción".

Los ataques del 11 de septiembre del 2001 fueron realizados por secuestradores de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y El Líbano, cuyos ciudadanos no fueron afectados por la orden de Trump.

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El sábado, en una serie de tuits, Trump atacó "la opinión de ese autodenominado juez" y la consideró ridícula.

"¿Hacia dónde va nuestro país cuando un juez puede detener una prohibición de viaje de Seguridad Nacional y cualquiera, incluso con malas intenciones, puede entrar en EEUU?", preguntó.

Luego, Trump dijo el sábado a los periodistas en su residencia privada en Mar-a-Lago, en Florida: "Ganaremos. Por la seguridad del país, ganaremos".

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La apelación del Departamento de Justicia criticó la argumentación del magistrado, asegurando que viola la separación de poderes y se inmiscuye en la autoridad del presidente como comandante en jefe. Además, indicó que el estado de Washington no puede poner en cuestión el decreto, al tiempo que rechazó que "favorezca a los cristianos a expensas de los musulmanes".

Tanto el Departamento de Estado como el de Seguridad Nacional dijeron que están cumpliendo con la orden de Robart y muchos visitantes comenzarían a llegar el domingo, mientras que el gobierno dijo que prevé comenzar a admitir nuevamente a los refugiados el lunes.

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mfh