Entrevista a Roberto Dondisch, internacionalista.

“Por el tamaño de país y nuestro nivel económico no se entiende, en el ámbito internacional, que México no estuviera dispuesto a tomar su lugar entre los países que toman las decisiones”, comenta Roberto Dondisch, coordinador de la representación de México en el Consejo de Seguridad en 2009.

En entrevista con El Economista, comenta la relevacia de que México ocupe un sillón no permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas: “en primer lugar vamos a estar en el lugar donde se toman las decisiones (...) porque es el único cuerpo de Naciones Unidas cuyas decisiones son vinculantes”.

En 2009, el embajador Claude Heller era el representante de la misión de México ante Naciones Unidas, Juan Manuel Gómez Robledo era el subsecretario para asuntos Multilaterales y Patricia Espinosa fungía como la secretaria. Roberto Dondisch era integrante en uno de los tres grupos de trabajo en materia del Consejo de Seguridad. Trabajaba en el que presidía Gómez Robledo. Los otros dos los encabezaban Claude Heller y Pablo Macedo.

Dondisch recuerda que el 2010 fue un año complejo, y en los meses que México presidió el Consejo de Seguridad, le tocaron resoluciones sobre el supesto enriquecimiento de uranio en las plantas nucleares de Irán, el hundimiento de un buque de Corea del Sur por parte de Corea del Norte y el embargo israelí de un barco turco.

Durante 13 años Roberto Dondisch fue escalando puestos dentro de la Secretaría de Relaciones Exteriores; se desempeñó como negociador en jefe para el Acuerdo de París, los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Tratado de Comercio de Armas.

¿Cuál fue el caso más complejo que le tocó a México durante esos dos años?

Dondisch responde que la resolución sobre Irán porque el voto de México podía ser la diferencia. Recuerda que “en el Consejo de Seguridad para tomar decisiones se necesita una mayoría de votos y que ninguno de los cinco miembros permanentes vote en contra. En el 2010 tuvimos el caso de que los cinco miembros permanentes estuvieron unidos en el tema de Irán. Pero había una división entre los 10 electos (no permanentes)”. Turquía buscaba una solución alterna a la que presentó México al igual que Brasil.

“Nosotros nos aseguramos que el levantamiento de sanciones no se entendiera como una operación armada”.

Diez años después, el acuerdo nuclear que negoció Barack Obama junto a otras naciones con Irán, ha sido lastimado por el presidente Trump. Roberto Dondisch recuerda que dicho acuerdo trascendía al ámbito nuclear: Estados Unidos “buscaba una nueva relación con Irán”.

Sin sorpresas

Desde hace un par de años Dondisch se desempeña como Distinguished NR Fellow del Stimson Center y Principal de INTIVIS Consulting en Seattle. Asegura que lo que les funcionó muy bien durante esos dos años fue “ser claros y abiertos, no dar sorpresas”. En su momento el equipo mexicano dijo: “ Vamos a buscar soluciones innovadoras, pero no vamos a sorprender a nadie”.

Sobre la inteligencia de información que México carece a diferencia de los miembros permanentes, Dondisch menciona algunas ventajas comparativas de México: “No tenemos una CIA, no tenemos satélites espías ni los queremos tener. Hay otros métodos para informarnos de lo que pasa en los países: un servicio exterior de primera; muy buena relación con todo el mundo, nos podemos acercar con organismos multilaterales como el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), entre muchos otros.

Sobre sus expectativas del nuevo ingreso al Consejo de Seguridad, Roberto Dondisch comenta: “Tiene todo para ser muy positivo (...) México siempre se ha desempeñado con seriedad en su politica exterior, le ha ayudado a ser un importante interlocutor y ha mantenido las puertas abiertas con los países. Tenemos todo para hacer un buen papel. Tenemos una Misión Permanente con muy buen equipo. Tenemos un embajador con un reconocimiento internacional (Juan Ramón de la Fuente) y tenemos un canciller (Marcelo Ebrard) que ha demostrado interés en estos temas. No va a ser muy fácil”.