Madrid. Miles de manifestantes marcharon por el centro de Madrid ayer en apoyo a un magistrado que está siendo juzgado por la presunta extralimitación de su jurisdicción en una investigación a las atrocidades derivadas de la guerra civil de España.

Baltasar Garzón se convirtió en un héroe internacional de los derechos humanos cuando procesó al exdictador chileno, Augusto Pinochet en 1998 y al líder de Al-Qaeda, Osama bin Laden en el 2003. Pero se metió en problemas por tratar de investigar las muertes y desapariciones durante y después de la guerra de 1936 a 1939 que llevó al general Francisco Franco al poder.

Garzón está siendo juzgado en la Corte Suprema bajo tres cargos por supuestamente dar instrucciones legales cuando sabía que se trataban de ilegales.

Los españoles están muy divididos sobre Garzón, quien goza del status de estrella de rock entre los grupos de derechos humanos, mientras que los conservadores lo ridiculizan al afirmar que está más interesado en la fama que en la justicia.

Si se encuentra culpable Garzón, quien fue suspendido de su trabajo en la Corte Nacional en el 2010, podría ser inhabilitado hasta por 20 años.

Los casos se derivan de una denuncia presentada por los líderes de dos grupos de derecha, pese a que los fiscales del gobierno afirman que Garzón no hizo nada malo al investigar dichos casos y debe ser absuelto.

Por un capricho de la ley penal española, los ciudadanos pueden solicitar el enjuiciamiento penal en contra de alguien, incluso si los fiscales acusadores no están de acuerdo.