Karlsruhe, Alemania. La máxima jurisdicción alemana, el Tribunal Constitucional, infligió el día de ayer 29 de abril, un desaire a la canciller Angela Merkel al solicitarle que presente una política climática más ambiciosa.

Los objetivos actuales del gobierno en materia de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero son juzgados "insuficientes", y "no conformes a los derechos fundamentales" por el alto tribunal.

Si la tendencia se mantuviese como está actualmente, los esfuerzos lo heredarían las futuras generaciones que tendrían que actuar "de manera cada vez más urgente y a corto plazo".

La ley actual no prevé "exigencias suficientes para una ulterior reducción de emisiones a partir del año 2031", afirman los magistrados en su comunicado.

Alemania tendrá hasta fines de 2022 para mejorar su hoja de ruta climática, aclarando mejor sus esfuerzos para el periodo posterior a 2030.

El día de ayer 29 de abril, un estudio realizado por el gobierno bávaro alertó sobre la situación de los glaciares en esta región (sureste de Alemania): se están derritiendo más rápido de lo previsto y el último podría desaparecer por completo en tan sólo una década.

Votada en diciembre de 2019 por iniciativa del gobierno de coalición entre los conservadores del partido de la canciller Angela Merkel y los socialdemócratas, una ley decreta una reducción del 55% de las emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, en comparación al nivel de 1990.

Cuatro denuncias han sido presentadas en su contra por asociaciones ecologistas. Éstas se acogieron a la Ley Fundamental (constitución) en la que ahora figura que el gobierno debe luchar contra el cambio climático, cumpliendo con el acuerdo de París sobre el clima de 2015 (COP21).

Éste fija a los Estados objetivos para que el aumento de la temperatura media del planeta no supere los 2°C respecto a los niveles preindustriales, prosiguiendo los esfuerzos para que no rebase los 1.5°C.