Sergio Moro, juez federal de 1ª instancia, condenó al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva a nueve años y medio de prisión por los crímenes de corrupción pasiva y lavado de dinero en el caso del departamento tríplex ubicado en el municipio brasileño de Guarujá. El juez Moro, tras dictar la sentencia en el comienzo de la tarde de este miércoles, afirmó que es "lamentable condenar criminalmente al expresidente, no estableció detención para Lula y determinó que puede apelar en libertad.

En la sentencia de 265 páginas, Moro dijo que existieron "tácticas de defensa bastante cuestionables" y "episodios de orientación a terceros para destrucción de pruebas", mismas que serían suficientes para "considerar el decretar de la prisión preventiva" del expresidente. Calificó como inapropiadas las conductas de Lula da Silva ante la investigación en su contra, y que, a juicio de Moro, revelan tentativa de intimidación de la Justicia, de los agentes de la ley y hasta de la prensa para que no cumplan su deber ; y sigue "Sin embargo, considerando que la prisión cautelar de un expresidente de la República no deja de envolver ciertos traumas, la prudencia recomienda que se aguarde el juicio ante la Corte de Apelación antes de extraerse las consecuencias propias de la condena. Así, el expresidente Luiz (sic) podrá presentar su apelación en libertad", anota el magistrado en la sentencia.

Las condenas

En la sentencia, el juez responsable de la Operación Lava Jato afirma que el expresidente "recibió un beneficio indebido en el transcurso del cargo de presidente de la República" de la constructora OAS por cuenta de contratos firmados con Petrobras para las obras de la Refinaria Abreu e Lima (Rnest), en el estado brasileño de Pernambuco, lo que justifica la condena por corrupción pasiva. La pena relativa a esa infracción fue de seis años de prisión, que incluyen una reducción de seis meses por el hecho de que Lula pasa de los 70 años de edad y un aumento de la pena en un tercio por cuenta del artículo del código penal que considera un agravante si "a consecuencia de la ventaja o promesa, el operario retarda o deja de practicar cualquiera acto de oficio o lo practica infringiendo el deber de su función".

Según Moro, "la responsabilidad de un presidente de la República es enorme y, así pues, también su culpabilidad cuando practica crímenes. Eso sin olvidar que el crimen se inserta en un contexto más amplio, de un esquema de corrupción sistémica en Petrobras y de una relación espuria entre él y el Grupo OAS. Lula actuó, por lo tanto, con culpabilidad extrema".

El crimen de lavado de dinero se configuró por la ocultación "y disimulación de la titularidad del apartamento 164-A, tríplex, y del beneficiario de las remodelaciones realizadas". El apartamento queda en Guarujá (en el estado de Sao Paulo). En ese caso, Moro anota que "no se aplica la causa de aumento de la pena, pues se trata de un único crimen de lavado, sin práctica reiterada. En cuanto a la práctica del lavado por intermedio de organización criminal, los actos de lavado ocurrieron en el ámbito de la OAS Empreendimentos y no en el ámbito del grupo criminal organizado para perjudicar a Petrobras."

"Considerando la dimensión de los crímenes y especialmente los ingresos declarados de Luiz Inácio Lula da Silva (cerca de 952,814 reales en ganancias y dividendos recibidos de la LILS Palestras sólo en el año del 2016)", Moro también sentenció al expresidente a pagar una multa de 185 días-multa, cada uno de ellos equivalente a "cinco salarios mínimos vigentes al tiempo del último acto criminal, que fijo en junio del 2014". Eso significa una multa de 669,700 reales brasileños.

Por otro lado, Moro absolvió a Lula de las acusaciones de corrupción y lavado de dinero en el almacenamiento de artículos del acervo presidencial entre el 2011 y el 2016, que el Ministerio Público Federal dijo que fueron pagados con dinero de proveniente de actos de corrupción. El juez alegó "falta de pruebas materiales suficientes".

Sin satisfacción

El juez afirma en la sentencia que es lamentable condenar criminalmente a Lula da Silva. Acusado por la defensa de Lula de actuar políticamente, Moro dice que la pena de nueve años y seis meses no le trajo satisfacción personal, que no se puede criticar la aplicación de la ley y que la causa de la condena son los crímenes practicados por el expresidente.

"Por último, regístrese que la presente condena no trae a este juez cualquier satisfacción personal, por el contrario. Es del todo lamentable que un expresidente de la República sea condenado criminalmente, pero la causa de eso son los crímenes por él practicados y la culpa no es de la regular aplicación de la ley. Prevalece, finalmente, el dictado "no importa qué tan alto esté usted, la ley aún está por encima de usted" (una adaptación libre de "be you never so high, the law is above you")", escribió el juez Sergio Moro.