Mafraq. Cada noche, cientos de refugiados sirios cruzan la frontera cerca de aquí con poco más que cuentos terribles y, en ocasiones, con heridas graves. Para este reino sin salida al mar y de escasos recursos, los recién llegados alimentan nuevas cargas económicas y las preocupaciones de que la guerra vecina podría extenderse más allá de sus propias fronteras.

Durante gran parte del conflicto en Siria, Jordania se ha inclinado hacia la neutralidad para evitar enemistarse con un poderoso vecino que siempre ha sido un importante socio comercial y la ruta de tránsito para las mercancías de Jordania. Pero el acelerado flujo de refugiados y la prolongada guerra han complicado esa posición, lo que ha generado que el reino incremente la alarma sobre la inestabilidad regional y se coloque cada vez más del lado de los opositores al régimen sirio.

Jordania abrió su primer campo de oficial de refugiados sirios hace dos semanas, después de que más de 140,000 sirios que huyen del conflicto hayan entrado. El reino pide ayuda internacional mientras filas de tiendas de campaña crecen aceleradamente a lo largo de una llanura de arena rojiza cerca de esta ciudad norteña.

No lejos de allí, en un sitio cerrado para los periodistas, 50 kilómetros al sur de la capital, Ammán, Jordania protege exprimer ministro sirio; uno de los más crudos signos de que Jordania ha cambiado su posición hacia un régimen con el que mantiene relaciones diplomáticas.

El desertor Riyad Hijab expuso que el gobierno de Bashar­ al-Assad está colapsando y que los rebeldes han ganado terreno.