Bogotá. Miles de personas volvieron a las calles de Colombia el día de ayer 5 de mayo, para protestar contra el gobierno del presidente Iván Duque, al fin de una semana de manifestaciones que se tornaron violentas y dejan 24 muertos, la mayoría por disparos.

Bajo la lupa de la comunidad internacional, que denunció excesos de la fuerza pública, estudiantes, sindicatos, indígenas y otros sectores salieron a las calles de la capital Bogotá, así como de Medellín en el noroeste y Cali en el suroeste.

Sus reclamos son variopintos: mejores condiciones en salud, educación, seguridad en las regiones, cese del abuso policial contra las manifestaciones, entre otras.

"Duele (...) la negligencia de un gobierno que está sordo, que prefiere enviar fuerza pública, en vez de ayudar [a la gente], prefieren ayudar a los bancos, a las grandes empresas", dice a la AFP Héctor Cuinemi, un estudiante de 19 años que protestaba en Bogotá.

En distintos puntos de la capital, numerosos grupos se dieron cita para avanzar luego hacia la central Plaza de Bolívar, aledaña a la sede presidencial.

En Cali, un foco de los disturbios, miles de indígenas se sumaron a las protestas agitando sus bastones de mando y gritando "resistencia", mientras una multitudinaria manifestación se volcó a las calles en Medellín con música, teatro y arengas contra el gobierno.

El psicólogo bogotano Benjamín Paba Al-Faro, de 53 años, dijo que protestaba por una mejor educación y para garantizar la continuidad del proceso de paz con la desmovilizada guerrilla de las FARC, entre otras razones.

"Aquí no se trata de tumbar una sola ley", dijo.

Pobreza, catalizador de protestas

El aumento de la pobreza, que se elevó a un 42.5% el año pasado en medio de los confinamientos para contener la propagación del coronavirus, aumentó las históricas desigualdades sociales y destruyó algunos avances recientes en materia de desarrollo en Colombia.

La población que vive en la pobreza aumentó a 21 millones de personas en 2020 y las que están en indigencia a 7.5 millones, informó la semana pasada el Departamento Nacional de Estadísticas.

En una declaración el presidente colombiano insistió el miércoles en acusar a las bandas del narcotráfico de estar detrás de los actos de vandalismo y los saqueos registrados a lo largo del país, al tiempo que reportó más de 550 detenciones.

"El vandalismo extremo y el terrorismo urbano que estamos observando se encuentra financiado y articulado por mafias del narcotráfico", afirmó el presidente. "Frente a quienes cometan este tipo de delitos no habrá tregua y la sociedad entera los llevará ante la justicia".