París. Un número no especificado de estadounidenses fue tomados como rehén por guerrilleros islamistas ayer por la madrugada, en un atrevido ataque en contra de una remota instalación de producción de gas en Argelia, anunció ayer miércoles el Departamento de Estado de Estados Unidos.

El ataque presuntamente causó la muerte de dos personas y la captura de decenas de trabajadores extranjeros, la mayoría de ellos europeos, funcionarios de Europa y Argelia manifestaron a agencias de noticias. El servicio de noticias de Argelia informó que las tropas islamistas tenían rodeadas las instalaciones, comunicó The Associated Press.

Al-Qaeda del Magreb Islámico se adjudicó el ataque y manifestó que era una represalia por la decisión de Argelia de permitir a Francia utilizar su espacio aéreo para enviar aviones de combate al vecino Malí, donde las fuerzas francesas han llevado a cabo ataques aéreos y operaciones de apoyo desde la semana pasada, para ayudar a Malí en su lucha contra los insurgentes islámicos.

La participación de Argelia en la guerra del lado de Francia traiciona la sangre de los mártires argelinos que cayeron en la lucha contra la ocupación francesa , citó la agencia de noticias Nouakchott a un portavoz de la Brigada Enmascarada, un grupo que forma parte de Al-Qaeda del Magreb Islámico, según el diario.

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, habló de la situación con el Embajador estadounidense en Argelia y con el Primer Ministro argelino, afirmó la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.

Ella se negó a confirmar las afirmaciones del grupo terrorista filial de Al-Qaeda de que mantienen como rehenes a un total de 41 personas, siete de ellas presuntamente estadounidenses.

Entre tanto, en Malí, tropas francesas en vehículos blindados y camionetas con ametralladoras empotradas avanzaron hacia el norte a ciudad sitiada de Diabaly, preparando el escenario para lo que parecía ser su primer enfrentamiento importante en el terreno desde que el presidente François Hollande ordenó a los militares intervenir en el país, hace seis días.

Un ataque frontal contra la ciudad ejecutado por las fuerzas terrestres francesas aumentaría considerablemente el riesgo de bajas y de crítica en el interior de Francia, donde los líderes de todo el espectro político hasta ahora han expresado su apoyo. El combate probablemente tendría que desarrollarse en un espacio reducido, casa por casa, lo que privaría a las fuerzas francesas de su abrumadora ventaja tecnológica.