París.- La crisis económica ha intensificado la búsqueda de tierras cultivables en los países del Sur e introducido a nuevos actores en esta carrera, como bancos y fondos de pensión, que ven en ellas una inversión segura y rentable, según organizaciones internacionales y ONG.

Aparte de los grupos del sector agroalimentario, "cada vez más fondos de pensión, bancos o fondos de inversión se lanzan a la compra de tierras, a veces de forma indirecta", explica Paul Mathieu, experto de la FAO, la agencia de la ONU para la alimentación y la agricultura, con sede en Roma.

Pese a las advertencias de organizaciones no gubernamentales (ONG) que critican las consecuencias para la seguridad alimentaria y los derechos de las poblaciones locales, la tendencia iniciada al comienzo de los años 2000 se ha acelerado con la crisis financiera.

Cada semana salen a la luz nuevas compras de tierras, y algunas transacciones se mantienen en secreto por la poca transparencia del sector. Entre las últimas grandes adquisiciones, a mitad de enero, figura la de un conglomerado chino que firmó un protocolo de cooperación para explotar más de 30.000 hectáreas en Sierra Leona.

En Etiopía, las autoridades expulsaron en los últimos días a miles de personas de sus tierras para permitir el desarrollo de proyectos agrícolas.

Los terrenos favoritos de los inversores se encuentran en Africa principalmente, pero también en Sudamérica y Europa del Este.

Africa concentra dos tercios de las inversiones en este ámbito, según un reciente informe de International Land Coalition, una red de instituciones internacionales, centros de investigación y ONG.

En total, en una década, más de 200 millones de hectáreas fueron objeto de transacciones, es decir ocho veces la superficie del Reino Unido.

El informe de International Land Coalition concluye que la carrera por la compra de grandes superficies tiene un impacto globalmente negativo para los pequeños agricultores de los países del Sur.

Las ONG temen que la situación se agrave con la llegada masiva de nuevos inversores con intenciones especulativas.

Con el objetivo de diversificar sus activos, los fondos de pensión, que han acusado las caídas de las bolsas mundiales, han optado por dar a las materias primas un espacio cada vez mayor en sus carteras.

Según la ONG española Grain, los fondos de pensión han invertido entre 5,000 y 15,000 millones de dólares en la compra de tierras, y de aquí a 2015 dichas inversiones podrían duplicarse.

Actualmente, materias primas como las tierras agrícolas representan de media entre el 1 y el 3% de las carteras de los fondos de pensión.

"Sobre el terreno, constatamos que más del 80% de las tierras no están explotadas entre dos y tres años después de la venta, prueba de que hay cada vez más adquisiciones que son inversiones únicamente especulativas", explica Renée Vellvé, cofundadora de Grain.

Incluso sin explotar la tierra, el beneficio es "muy interesante para los inversores porque los precios, sobre todo en Africa, son aún muy bajos y los gobiernos les dan a menudo grandes ventajas", incide Clara Jamart, portavoz de Oxfam Francia.

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