Rellenar las botellas de minibares, registrarse bajo seudónimos o fingir viajes de bodas son algunas de las mentiras más comunes que usan los viajeros europeos para obtener descuentos en hoteles, reveló una investigación internacional.

Según un estudio entre 1,600 huéspedes por establecimientos afiliados al sitio electrónico Hoteles.com, que agrupa a 120,000 negocios en todo el mundo, 40% de los españoles estarían dispuestos a decir algún embuste.

Al menos 34% de los franceses mentirían a cambio de un descuento, al igual que 32% de los italianos; suecos y noruegos les siguen con 29 por ciento. En el otro extremo, sólo 8% de los daneses engañaría para obtener beneficios en hoteles.

En cuanto a sustraer objetos de los hoteles, 62% de los españoles dicen que nunca lo han hecho, mientras que 20% reconoce haberse llevado algo del lugar donde se hospedaron y 18%, de la habitación.

En el caso de los italianos, 38% confesó haber abandonado alguna vez un hotel con un objeto escondido en la maleta, seguidos de cerca por los alemanes, quienes ocupan el segundo lugar con 32 por ciento.

Por otro lado, los nórdicos son los europeos que más protestan para conseguir descuentos: mientras 18% de los finlandeses dicen que se han quejado para obtener un descuento, en tanto sólo 7% de los españoles lo ha hecho.

El estudio reveló que entre viajeros europeos es frecuente guardar silencio cuando ven que en la factura final se le olvida al personal del hotel, incluir el costo de bienes o servicios que sí se recibieron.

Los campeones en este rubro son los franceses, con 75% de los casos, seguidos de los ingleses, con 69%, los finlandeses con 60% y los españoles con 33 por ciento.

Rellenar con agua las botellas del minibar para evitar el pago es un truco que 8% de los españoles reconoció haber empleado alguna vez, mientras que 10% dijo que en alguna ocasión fingió estar de luna de miel a cambio de un beneficio.

Por distintas razones, incluida la posibilidad de obtener un trato privilegiado en los hoteles, muchos europeos se cambian el nombre a la hora de registrarse.

Dicha práctica se ha detectado en 50% de los italianos, 40% de los noruegos, que en su mayoría se registran con los apellidos falsos de Olsen o Hansen. y 20% de los alemanes, quienes dicen apellidarse Muller.

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