Durante muchos años, Estados Unidos ha gastado miles de millones de dólares en la exploración espacial. Sin embargo, nos ha faltado compromiso con el programa, para romper el patrón de los seres humanos que simplemente circundan la Tierra. Es el momento de peregrinar hacia afuera y llevar a América más allá de la órbita terrestre.

Cuando miro hacia el futuro, veo las rutas cíclicas para ocupar Marte el plan integral e inmediato de los vuelos espaciales tripulados . Los objetivos generales de este plan son evolucionar secuencialmente las contribuciones de exploración espacial compartida más allá de la órbita baja de la Tierra y hacia el desembarco de una tripulación internacional en Marte en el 2040. Este plan podrá ampliarse para permitir el asentamiento permanente en el planeta rojo y estar en funcionamiento en los años y décadas siguientes.

Embarcarse en esta vía, ciertamente, es un salto épico. Pero, también, ofrece un legado sin precedentes en el logro y el progreso humano. He puesto mi creciente dedicación detrás de este concepto un plan que estoy patrocinando de una manera distinta .

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El año pasado, formalicé el Instituto Espacial Buzz Aldrin con el Instituto Tecnológico de Florida, establecido con el objetivo expreso en el avance de arquitecturas, tecnologías y planes que apoyen la exploración y desarrollo espacial.

Nuestra tarea común es progresar en el asentamiento en Marte a través de la investigación. La arquitectura propuesta, que estoy defendiendo, establece un camino de misiones internacionales progresistas en la órbita baja de la Tierra y el espacio cislunar (el vacío entre la Luna y la Tierra), el sobrevuelo de asteroides, la exploración de Venus y luego hacia Fobos una de las lunas de Marte . Esta jugada paso a paso para ganar piso en el espacio, en última instancia, conduciría a los aterrizajes iniciales con humanos y a una eventual permanencia de la humanidad en la superficie del planeta rojo.

Sí, lo sé, es una tarea difícil. Pero no es imposible si estás de acuerdo con que ningún sueño está demasiado alto para aquellos que tienen los ojos en el cielo. Mi visión siempre ha sido que nuestros emprendimientos en el espacio puedan servir también como un desafío para el espíritu humano. Estos destacan nuestro impulso interno y eterno de explorar lo desconocido. Por lo tanto, llevar nuestra trayectoria al espacio es algo que va más allá de Estados Unidos.

Debemos explorar nuestro sistema solar con toda la comunidad de naciones espaciales actuales y futuras. Para este momento, China debería ser parte de la extensión espacial mundial, como también lo deberían de ser las 16 naciones que actualmente participan en la Estación Espacial Internacional. Debemos, también, incluir a las naciones emergentes que realizan actividades espaciales, como India, Corea del Sur y los Emiratos Árabes Unidos. Nada hará más para promover el entendimiento internacional, en particular cuando se trata de desarrollar normas de comportamiento en el espacio.

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Esas normas de comportamiento serán críticas no sólo durante las actividades respaldadas por el gobierno, sino también para los avances empresariales emergentes. El interés de grupos privados como SpaceX de Elon Musk y Blue Origin de Jeff Bezos, Richard Branson con Virgin Galactic, XCOR Aerospace y los hábitats espaciales de Robert Bigelow son una buena señal de lo que vendrá. Las asociaciones de espacio público y privado, así como una buena dosis de competencia, darán forma a la agenda espacial del siglo XXI para el beneficio de todos en tanto que todos busquemos el objetivo común y unificado de estimular a la humanidad para utilizar y explorar el espacio de manera conjunta .

Sin embargo, permitir que los individuos privados se beneficien de los recursos de la Luna significa que la exploración lunar ya no será del dominio de las agencias públicas por sí solas. Con proyectos como el Google Lunar XPRIZE, organizaciones comerciales están creando planes de negocio con el fin de atraer la inversión para tener acceso de bajo costo, regular y confiable a la Luna y sus recursos dentro de los próximos años y en un futuro . Los asteroides ricos en recursos naturales son también objetos de deseo de las empresas espaciales. Reflexionar sobre el reconocimiento internacional de los derechos de propiedad del espacio ya es un tema en primera plana para los abogados espaciales.

Algunos todavía dicen: Si podemos ir a la Luna, ¿por qué no vamos? . Regresar a la Luna y poner pie sobre Marte no tienen que ser excluyentes. Estoy convencido de que la comunidad mundial debe desarrollar un programa unificado que genere comercio, ciencia y tecnología en la Luna. Por otra parte, es necesario un programa para apoyar nuestra posible permanencia en Marte.

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He estado allí parado sobre la magnífica y desolada Luna en junio de 1969 . Sin embargo, EU no debe quedarse en su lugar. Debería seguir avanzando, como el líder natural del programa global, hacia la permanencia de la humanidad en Marte. Me considero un estadista espacial. Viajando a través del planeta, de país en país, siento un llamado fuerte y vibrante por una agenda espacial significativa y enfocada. Hay una cuenta regresiva en marcha, un momento ideal en nuestra historia para aprovechar el momento, para la búsqueda de nuevos horizontes y convertirnos en cazadores del horizonte.

Buzz Aldrin fue miembro de la tripulación del Apollo 11 y es defensor de la exploración planetaria.