Washington. El gobierno del presidente Barack Obama ha aliviado significativamente el embargo estadounidense a Cuba, al anunciar que se flexibilizarán las restricciones al comercio y las inversiones en la isla. Después de una prohibición de medio siglo, con las nuevas normas los estadounidenses podrán usar sus tarjetas de crédito en Cuba y traer pequeñas cantidades de habanos.

El anuncio de las nuevas normas de los departamentos del Tesoro y Comercio es el próximo paso en el ambicioso objetivo de Obama de restablecer las relaciones diplomáticas con el gobierno cubano. Hace tres días, Estados Unidos confirmó que Cuba cumplió su promesa de liberar a 53 presos políticos.

Solo el Congreso puede poner fin a cinco décadas de embargo y las medidas permiten a las compañías estadounidenses exportar tecnología de telefonía, informática e Internet. Se permiten inversiones en pequeñas empresas. El turismo sigue prohibido, pero los estadounidenses autorizados a viajar a Cuba ya no necesitarán permisos.

Obama prometió levantar parcialmente el embargo y empezar a restaurar las relaciones diplomáticas, al afirmar el mes pasado que estos 50 años han demostrado que el aislamiento no funcionó . El acuerdo fue producto de 18 meses de conversaciones secretas que culminaron con el intercambio de espías encarcelados y la liberación de Alan Gross, un contratista estadounidense que estuvo preso en Cuba durante cinco años.

Al anunciarse las nuevas normas, ahora el foco se centra en las empresas estadounidenses y el gobierno cubano. Algunos cambios pudieran demorar meses en implementarse, porque las firmas norteamericanas necesitan tiempo para analizar los riesgos y beneficios de entrar a un mercado nuevo y complicado. En estos momentos las empresas extranjeras negocian casi exclusivamente con empresas estatales cubanas, que son notoriamente lentas, ineficientes y no tienen dinero suficiente.

Es más probable que Cuba se abra más a un aumento en la cantidad de viajeros desde EU que a otros efectos potenciales de las nuevas normas.

A partir del viernes, las compañías estadounidenses podrán exportar teléfonos celulares, televisores, unidades de memoria, grabadoras, computadoras y software, a un país notoriamente pobre en infraestructura de Internet y telecomunicaciones. Los estadounidenses que pueden viajar a Cuba por razones familiares, asuntos oficiales, periodismo, investigación, educación, actividades religiosas u otros motivos tendrán un permiso general y no necesitarán pedir una licencia especial. El límite sobre las remesas a familiares se elevará de 2,000 dólares anuales a 8,000 dólares. Los estadounidenses podrán traer de Cuba productos alcohólicos y de tabaco por valor de 100 dólares y otros bienes por 400 dólares en total.

También se eliminan los límites sobre el dinero que los estadounidenses pueden gastar diariamente en Cuba y en qué lo gastan; se pueden usar tarjetas de crédito.

Las compañías pueden enviar materiales de construcción y máquinas a compañías privadas cubanas para renovar edificios privados.

Los dos países prevén realizar conversaciones sobre migración la semana próxima, en el paso siguiente del proceso de normalización. Más adelante se prevé reabrir la embajada en La Habana, realizar intercambios de visitas de alto nivel entre los gobiernos.