Los combates en la ciudad siria de Alepo han cortado durante varios días el flujo de agua a millones de residentes cuando una crisis humanitaria muestra signos de propagación que va de los barrios de la oposición a los distritos a favor del gobierno.

La escalada de agresiones entre soldados gubernamentales y los rebeldes, que luchan por el control de esta ciudad clave al norte del país, están convirtiéndose en una batalla crucial para los cinco años de la guerra civil en Siria, que ha matado a más de 250,000 personas y ha provocado millones de desplazados.

Los distritos occidentales en poder del presidente sirio, Bashar al-Assad, no habían experimentado las graves privaciones que sufren las zonas del este controladas por las fuerzas rebeldes. Pero después de que una serie de rebeldes y extremistas vinculados a Al-Qaeda rompieran el brutal asedio del gobierno a los barrios de la oposición, la semana pasada, los rebeldes intensificaron los ataques contra las fuerzas del gobierno que protegían los distritos en poder del presidente. Eso ha interrumpido el suministro de alimentos y medicinas a una zona donde viven más de 1 millón de personas, lo que pone a prueba la lealtad de los residentes al líder sirio asediado.

En respuesta, los rebeldes y activistas de la oposición señalan que las fuerzas de al-Assad han respondido con intensos bombardeos que han afectado a hospitales y municiones que contienen gas de cloro, un agente químico que causa asfixia. Para agravar la miseria, dijeron funcionarios de la ONU el martes, que los combates habían desactivado la principal fuente de energía de Alepo, que bombeado agua a más de 2 millones de personas en ambos lados de la ciudad.

Durante los combates del sábado al menos 49 civiles, cinco de ellos niños, fallecieron en Alepo mientras rebeldes y fuerzas gubernamentales intercambiaban fuego indiscriminado en toda la región, dijeron activistas y medios estatales.

Ataques aéreos del gobierno de Damasco y bombardeos sobre zonas controladas por la oposición en la capital de la provincia, la ciudad de Alepo, y sus alrededores mataron a 40 civiles, dijo el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, un grupo opositor con sede en Gran Bretaña que monitorea el conflicto sirio.

La red de activistas Comités de Coordinación Local elevó a 45 los fallecidos en zona rebelde.

Las bombas arrojadas por rebeldes en distritos de Alepo en manos del gobierno acabaron con la vida de nueve civiles, dos de ellos menores, según medios estatales y el Observatorio. Veintidós personas más resultaron heridas, indicaron medios controlados por Damasco.