La Casa Blanca considera un enfoque más amplio e integral para frenar la violencia provocada por las armas de fuego en la nación, a diferencia de simplemente restablecer una prohibición ya expirada sobre las armas de asalto y los cargadores de alta capacidad, de acuerdo con varias personas involucradas en las discusiones de la administración.

Un grupo de trabajo dirigido por el vicepresidente Joe Biden examina seriamente las medidas respaldadas por los principales dirigentes del orden público, que requerirían exhaustivos controles universales para los compradores de armas de fuego, el rastreo del movimiento y la venta de armas a través de una base de datos nacional, reforzar los controles de salud mental y endurecer las penas a quienes porten armas cerca de las escuelas o se las faciliten a menores de edad, manifestaron las fuentes.

Para lograr vender tales cambios, la Casa Blanca desarrolla estrategias -que una fuente afirmó podrían incluir el apoyo de Walmart y otros minoristas de armas hacia algunas medidas que beneficiarían a sus negocios- para trabajar en torno de la Asociación Nacional del Rifle. Asesores de la Casa Blanca también han estado en contacto regular con los consejeros del alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, un abierto defensor del control de armas que pudieran surgir como un importante representante de la agenda de la administración de Obama.

El grupo de Biden, reunido el mes pasado tras la masacre en una primaria de Newtown, Connecticut, en la que murieron 20 niños y seis adultos, planea presentar una serie de recomendaciones al presidente Obama. Una vez que las propuestas de Obama estén listas, se conducirá una ofensiva de relaciones públicas para generar el apoyo popular.

Las propuestas están claramente comprometidas con abordar este asunto de manera comprensiva , expuso Dan Gross, presidente de la Campaña Brady para Prevenir la Violencia con Armas. Las proposiciones consideradas -agregó- son una exploración más profunda que la simple prohibición de armas de asalto .

El impulso hacia el control de armas es sólo una parte de una ambiciosa agenda política que Obama se ha comprometido a perseguir después de su reelección en noviembre, incluida una reforma de inmigración y la reducción a largo plazo del déficit.

Obama también se enfrenta a una reorganización de su gabinete y a un debate que se cierne sobre el techo de la deuda del país, que competirán por su tiempo y atención en los próximos meses.