Londres. Agitando un arenque ahumado en un acto de campaña abarrotado, Boris Johnson denunció que la burocracia de la UE estaba castigando al productor del pescado, pero Bruselas afirmó que cualquier regulación de este tipo es en realidad británica.

El gran favorito para suceder la próxima semana a la primera ministra británica, Theresa May, intentaba convencer así a los miembros del Partido Conservador de la necesidad de abandonar la Unión Europea.

Afirmó que el producto era producido por un “ahumador de arenques de la isla de Man”, situada en el mar de Irlanda, “que está absolutamente furioso porque tras haber enviado durante décadas sus pescados por correo, sus gastos se dispararon cuando los burócratas de Bruselas insistieron para que cada uno fuese acompañado de una bolsa de hielo”.

Pero Anca Paduraru, vocera de la Comisión Europea, encargada de Seguridad Alimentaria, desmintió esta afirmación.

“El caso descrito por Johnson no entra en el campo de aplicación de la legislación de la Unión Europea y se trata exclusivamente de una competencia nacional británica”.

“Boris, la isla de Man no está ligada a la burocracia inútil y dañina de la UE en materia de seguridad alimentaria, de la que estamos orgullosos porque protege a los consumidores”, tuiteó el comisario europeo de Salud, Vytenis Andriukaitis. Boris aún no llega a Downing St, pero los problemas con él ya comenzaron.