El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, expuso ayer que ve un creciente consenso en torno de las verificaciones universales de antecedentes para todos los compradores de armas y la prohibición de cargadores de alta capacidad mientras concluye el amplio estudio encargado por la administración de Obama sobre la manera de frenar la violencia provocada por las armas de fuego de la nación.

Sin embargo, la Asociación Nacional del Rifle rechazó enérgicamente lo que llamó: una agenda para atacar a la Segunda Enmienda , e indicó que no tienen nada más que dialogar con la delegación especial del vicepresidente Biden.

El consenso descrito por Biden es entre los defensores del control de armas y los agentes del orden público, con quienes se ha reunido desde hace una semana.

La industria de las armas se ha opuesto tales restricciones, incluida la verificación de antecedentes en las ventas privadas de armas de fuego.

Biden, quien dijo que presentaría las recomendaciones de su grupo de trabajo al presidente Obama el martes, sugirió que la verificación universal de antecedentes y la prohibición de cargadores de alta capacidad serían parte de la agenda del gobierno.

Biden hizo estas declaraciones al abrir una reunión con cazadores y tiradores deportivos, en una de varias asambleas que sostuvo ayer.

Recibió el encargo de Obama de dirigir un grupo de trabajo sobre la violencia provocada por las armas de fuego a raíz del tiroteo en una primaria en Newtown, Connecticut, el mes pasado, en el que murieron 20 niños y seis educadoras.

Indicó que el grupo escuchó en repetidas ocasiones acerca de la necesidad de reforzar las verificaciones de antecedentes para mantener las armas fuera de las manos de los delincuentes y los enfermos mentales. Afirmó que las propuestas irán más allá de cerrar una laguna legal que exime a algunas ventas de armas de fuego privadas -como las ocurridas en las ferias de armamento- de la verificación de antecedentes.