Los partidos políticos italianos continuan sus ofensivas contra sus rivales y reclaman el voto útil de los muchos electores indecisos (30% del electorado), a una semana para las elecciones generales del 4 de marzo.

De acuerdo con los últimos sondeos que se podían publicar legalmente, ningún partido conseguiría 40%, condición indispensable para poder gobernar.

Frente a una mayoría necesaria de 316 escaños, la casi totalidad de los centros de investigación electoral atribuyen 283 a la coalición de derechas, formada por la Forza Italia, de Silvio Berlusconi, la xenófoba Liga Norte de Matteo Salvini y la extrema derecha de Hermanos de Italia, 158 al centroizquierda, 152 a Movimiento Cinco Estrellas (M5S) y 24 a la izquierda.

Inhabilitado para ejercer en política hasta el 2019, el octagenario ex primer ministro Silvio Berlusconi explicó, en una larga intervención en su teatro Manzoni de Milán, las razones por las que Italia lo necesita de nuevo. De pie, sin tomarse un minuto de descanso ni un vaso de agua, Berlusconi aseguró que del mismo modo que en 1994 se vio obligado a entrar en política ante el “peligro” de los comunistas, ahora lo hace para frenar la “secta” del M5S.

Esta formación antisistema será, según las encuestas, la más votada en solitario, sin coalición, pero no alcanzará el mínimo de votos para gobernar, por lo que, al contrario que en el 2013, cuando rechazaban los pactos poselectorales, ahora no descartan aliarse.