El ejército egipcio arrestó el martes a su exjefe de Estado Mayor, quien planeaba presentarse en las próximas elecciones contra el presidente Abdelfatah al Sisi, acusándolo de “incitar abiertamente” en contra del Ejército y fraude, en un aparente intento por asegurar su exclusión de la contienda.

En la práctica, el comunicado puso fin a la campaña de Sami Annan, quien se suma así a toda una lista de posibles contendientes que han abandonado la contienda, voluntariamente o por la fuerza. Se da por sentado que Al Sisi ganará su reelección en los comicios del 26-28 de marzo.

Un funcionario de seguridad con conocimiento directo de los hechos dijo que Annan fue arrestado por el ejército al mismo tiempo que se emitía un comunicado con las acusaciones en su contra.

El comunicado dijo que Annan sería interrogado bajo cargos de falsificar documentos relacionados con la terminación formal de su servicio activo, violar los reglamentos militares al declarar su intención de ser candidato sin pedir autorización e incitar contra las fuerzas armadas al hacerlo en un discurso público.

“Las fuerzas armadas no pueden permitirse ignorar las flagrantes violaciones legales cometidas por (Annan) que constituyeron una grosera violación de las normas y reglamentos que rigen el servicio de los oficiales de las fuerzas armadas”, dice el comunicado, redactado en lenguaje legal.

El equipo de Annan dijo: “La campaña por la candidatura de Sami Annan a la presidencia de Egipto lamenta informar la suspensión de la campaña por tiempo indeterminado al temer por la seguridad de todos los ciudadanos que sueñan con el cambio”, dice el mensaje en la página de Facebook de la campaña.

Ahora que Annan está fuera de la contienda y posiblemente enfrenta un tribunal militar, queda un solo candidato opositor con posibilidades: el abogado Khaled Ali, conocido defensor de los derechos humanos.