El aborto escaló rápidamente como tema de agenda pública en la presidencia de Donald Trump junto con otros temas que han causado controversia desde que el mandatario asumió el poder.

Ordeno, además, al Secretario de Estado de tomar todas las medidas necesarias, en la decisión permitida por la ley, para asegurar que los dólares de los contribuyentes de Estados Unidos no financien organizaciones o programas que apoyan o participan en la gestión de un programa de aborto coercitivo o esterilización involuntaria , señala un documento firmado por Trump. Ese lunes 23 y con esas órdenes, el mandatario revocó el Memorando Presidencial del 23 de enero de 2009 de la Secretaría de Estado y el Administrador de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, referente a la planificación voluntaria de la población.

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Además, pidió restablecer el Memorando Presidencial del 22 de enero de 2001 por el Administrador de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, conocida como la política de la Ciudad de México.

Esta orden Presidencial, fue considerada un éxito por los que adversarios del aborto que han luchado por derrotar al enemigo, que en este caso viste la túnica de decisión judicial, conocida como "Roe vs. Wade". Este contundente fallo histórico, estableció el derecho de las mujeres a interrumpir voluntariamente el embarazo el 22 de enero de 1973. Con una mayoría de siete jueces contra dos, el alto tribunal definió un marco limitado dentro del cual, en virtud de su derecho a la privacidad, una mujer puede interrumpir legalmente su embarazo marcando el epílogo de un proceso judicial que se había iniciado tres años antes en el estado de Texas.

Más de cuatro décadas después de la decisión jurisprudencial de la Corte Suprema de Estados Unidos en ese caso en específico, los opositores y partidarios del derecho al aborto se volvieron a embarcar en una lucha por el tema en la corte, en las urnas y en las legislaturas estatales. Una vez más, los opositores de este derecho cuentan con el apoyo de la Casa Blanca.

El viernes 27 de enero pasado, miles de activistas antiaborto tomaron las calles de la capital estadounidense, convencidos de tener viento a favor en su causa. Por primera vez en la historia, un vicepresidente se sumó a las protestas. Mike Pence dijo, desde un podio en medio de la manifestación llamada March for Life (marcha por la vida), que la vida estaba ganando nuevamente en Estados Unidos.

En ese sentido, la Casa Blanca, tiene muchas vías para restringir la interrupción del embarazo. Se pueden prohibir de ciertos métodos médicos, retrasar en los tiempos de espera impuestos a las mujeres, puede haber complicaciones administrativas para los médicos que realizan abortos, concesión de personalidad jurídica para el feto entre otras.

La agencia de noticias francesa, AFP, entrevistó a Michael Dell, un experto legal del tema y dijo que es difícil revertir "Roe vs. Wade", porque se ha afianzado en la doctrina jurídica con más de cuatro décadas de aplicación. Pero Trump tiene otra pieza para mover en este caso.

El martes 31 de enero, Trump nominó al juez federal de apelaciones Neil Gorsuch a la Corte Suprema, lo que originó una batalla con los demócratas que se oponen a la llegada de este jurista en particular ya que podría modelar el panorama legal estadounidense en las próximas décadas ya que es un cargo vitalicio. De ser aprobado por el Senado, Gorsuch tomaría el lugar que quedó vacante tras la muerte de Antonin Scalia, la voz más poderosa de la derecha en la Corte Suprema de ese país.

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Gorsuch, de 49 años, sería el juez más joven en la Corte Suprema desde que Clarence Thomas se integró en 1991 a los 43 años. Se espera que Gorsuch cabalgue en la misma dirección en temas de alto perfil como el aborto, el matrimonio homosexual y otros temas que han dividido a alto tribunal los últimos cuatro o cinco años.

Evidentemente, grupos civiles que impulsan la igualdad de género en Estados Unidos, protestaron ante la nominación de Trump, al considerar la propuesta del mandatario como una amenaza para los derechos de las mujeres.

Una vez más los anuncios y decisiones de Trump vuelven a enfrentar a la sociedad estadounidense. Una encuesta realizada por Quinnipiac, publicada el pasado viernes 27 de enero, reveló que 64% de los estadounidenses considera que el aborto debería continuar siendo legal, mientras que sólo 31% piensa que no.

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Mientras el debate continúa en aquella nación, el Centro de Investigaciones Pew, dio a conocer cinco hechos sobre el aborto en ese país, según las percepciones del tema de los ciudadanos.

1. División partidista e ideológica

Existe una división partidista e ideológica substancial en el tema del aborto. Según los datos de Pew, los demócratas se inclinan mucho más que los republicanos a decir que debe ser legal en todos o en la mayoría de los casos. Casi nueve de cada 10 liberales demócratas (88%) dicen que el aborto debe ser legal en todos o en la mayoría de los casos, en comparación con sólo tres de cada 10 conservadores republicanos (27%). Según Pew, el 24% de los demócratas conservadores se opone al aborto y el 56% de los republicanos liberales está a favor.

2. Mayoría favorece el aborto

Según Pew, el apoyo al aborto legal en Estados Unidos está en su nivel más alto en dos décadas. Casi seis de cada 10 estadounidenses (59%) opina que la interrupción legal del embarazo debe ser legal en todos o en la mayoría de los casos. El 37% opina que no debería de ser legal en ninguno o la mayoría de los casos, según la encuesta de Pew.

3. Opiniones con respecto a las medidas que debe tomar la Corte Suprema

Si se habla del caso Roe vs. Wade , alrededor de siete de cada diez estadounidenses (69%) dicen que no debe ser completamente anulado. En este caso los demócratas se mantienen congruentes al ser más propensos que los republicanos a mantener esta opinión, según los datos de Pew.

Según Pew, casi nueve de cada diez de los que poseen títulos de posgrado (88%) dicen que el tribunal no debe anular la decisión, en comparación con siete de cada diez de los que tienen un título universitario (74%) o alguna experiencia universitaria (70%) y 62% de los que tienen un diploma de escuela secundaria o menos educación. No hay diferencias significativas sobre esta cuestión por género.

4. Cuestión moral

Los datos de Pew revelan que más de cuatro de cada diez estadounidenses (44%) dicen abortar conscientemente es moralmente incorrecto; el 19% cree que es moralmente aceptable y el 34% dice que no es un problema moral. Estas opiniones también difieren según la afiliación religiosa.

Cerca de tres cuartas partes de los protestantes evangélicos blancos (76%) dicen que tener un aborto es moralmente incorrecto, pero sólo el 23% de las personas religiosas no afiliadas están de acuerdo.

5. Particularidades estatales

Según Pew, en los últimos años muchos estados dentro de la unión americana han promulgado sus propias restricciones de sobre los temas que conciernen al aborto. Pew citó al grupo de investigación Guttmacher Institute, que apoya los derechos al aborto. Según las investigaciones en 27 estados se imponen períodos de espera de entre uno y tres días para las mujeres que buscan abortos, en 11 estados limitan la cobertura del aborto ofrecida a través de planes privados de seguro de salud, generalmente para restringir los abortos a casos en los que la vida de las mujeres está en peligro.

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