Actualmente, la digitalización en México de los servicios jurídicos va avanzando progresivamente. Ante este panorama, es importante que los despachos jurídicos y abogados, sin excepción alguna deban considerar el integrar en sus infraestructuras y actividades diarias, herramientas tecnológicas que les permitan prestar sus servicios profesionales de una forma eficiente, sencilla y plataformizable, por decir un concepto.

En esta ola de modernización y digitalización de los servicios jurídicos en donde los abogados, sin importar su generación, han comenzado a enfocar sus esfuerzos en temas digitales para modernizar su operativa, sin pensarlo, están comenzando a generar un efecto disruptivo en el mundo jurídico, lo cual comenzará a ser más notorio en México durante los próximos años.

Aunado a ello, la especialización en temas jurídico-tecnológicos ha comenzado a tomar una relevancia importante, ya que derivado del uso de nuevas tecnologías, pareciera que el criterio legal de los abogados se modifica y fusiona con los ecosistemas digitales que experimentan y por ende los dota de un ojo crítico jurídico-tecnológico muy ad hoc para resolver y proponer soluciones a comportamientos humanos y estrategias corporativas cuyo campo de acción es el mundo digital, en donde no basta con solamente conocer la ley, ya que es necesario también tener conocimientos tecnológicos.

Dicho lo anterior, vale la pena preguntarse ¿Qué tan digital eres? ¿Realmente te estas preocupando por estas nuevas tendencias legales-tecnológicas que ya no son ajenas para el mundo jurídico? ¿Qué efectos va a causar en mis actividades profesionales el conocer o desconocer temas jurídico-tecnológicos? Parecería que las respuestas a estas preguntas representan una importante reflexión para todo jurista y de igual forma, constituye un reflejo de nuestra posición ante este nuevo mundo jurídico digital.

El hecho de poder comprender las nuevas tecnologías y preocuparnos por digitalizar nuestros servicios profesionales puede constituir una ventaja competitiva no solamente local, sino también global. Actualmente, son contados los despachos y abogados en México que ofrecen servicios a través de medios digitales, aprovechando el poder de la analítica de datos, inteligencia artificial y los lagos de datos por dar algunos ejemplos; o bien, diseñando plataformas amigables, consumibles a través de aplicaciones móviles sencillas que cualquier persona pueda utilizar y comprender.

Esta evolución del mundo jurídico ha tenido eco, así que diferentes prestigiadas instituciones educativas pueden ser una buena opción para acercarse al mundo jurídico-tecnológico. Dichas instituciones actualmente, se están preocupando por implementar en sus planes de estudio, diplomados y maestrías de este componente jurídico-tecnológico, el cual pareciera que es básico para poder desarrollarse de una forma integral ante los nuevos retos sociales y de negocios que, día con día, vamos experimentando cada vez más, a través de plataformas digitales.

Por otro lado, una opción más arriesgada, pero a la vez formadora y divertida es experimentar y aprender respecto a temas jurídico-tecnológicos, a través de una disciplina autodidacta rodeada de curiosidad, emprendimiento y estar abierto a equivocarse. Dicho todo lo anterior, ¿cómo te sientes ante el uso de nuevas tecnologías aplicadas al derecho? ¿tienes realmente conocimientos jurídicos-tecnológicos? ¿Ves a la tecnología como, una amenaza, un reto o una oportunidad?

Vale la pena promover el espíritu para que, cada vez, más abogados incursionen en este mundo jurídico-tecnológico, ya que es necesario crear nuevas ideas, nuevos criterios jurídicos y, sobre todo, modernizar nuestras leyes con una adecuada integración del uso de las nuevas tecnologías en nuestros marcos normativos, lo cual es esencial para poder posicionarnos en un lugar competitivo ante un mundo cada vez más globalizado e interconectado.

• Senior VP legal digital banking (across bank)

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