¿Está enfrentando problemas para cubrir los pagos de su financiamiento? ¿Se atrasó en su mensualidad por mucho tiempo? ¿Desconoce las opciones que tiene para resolver problemas con su deuda? Si éste es su caso, la siguiente información podría serle de ayuda.

De acuerdo con cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), el Índice de Morosidad en créditos personales en México a finales del año pasado creció 43% respecto del 2012, lo cual se traduce en un crecimiento en la cantidad de personas que por no continuaron con pagos de su financiamiento en tiempo y forma.

Si se encuentra entre quienes tienen problemas para estar al corriente, o bien finiquitar un financiamiento de auto, inmueble, electrodomésticos o préstamo de capital existen algunas recomendaciones que podrían serle de ayuda.

Antes que nada, evalúe su condición: no es lo mismo ser una persona con falta de liquidez que una persona insolvente.

Raymundo Tenorio, director de la licenciatura en Economía y Finanzas del Tecnológico de Monterrey, explica que en el primer caso la persona, por ciertas circunstancias, no ha podido cubrir su deuda en el tiempo estipulado en el contrato; sin embargo, pronto contará con las posibilidades de hacerlo.

En el caso de ser insolvente, existe una incapacidad de pagar su deuda, no puede hacer frente al pago de sus obligaciones en los tiempos correspondientes de vencimiento e incluso ignora el tiempo o modo en que pueda hacerlo. Si se encuentra en este caso, puede considerar varias alternativas antes de llegar hasta un proceso judicial que derive en cualquiera de las acciones que con la reforma financiera pudieran aplicársele ahora, tales como la radicación de persona o inmovilización de bienes.

Cualquiera que le deba a su acreedor tiene una cantidad determinada de días la cual depende del acreedor y el tiempo estipulado en el contrato del financiamiento para no llegar a un proceso judicial, pero también cuenta con otras opciones, tales como una redocumentación, una renegociación de su deuda o un refinanciamiento del crédito adquirido, antes de convertirse en moroso , explicó el Director de Economía y Finanzas del Tecnológico de Monterrey.

Para que pueda conciliar un refinanciamiento o la renegociación de su deuda, se le aconseja que busque conversar con su acreedor sea institución financiera o no y llegar a una negociación en la cual ambas partes estén de acuerdo.

Sin embargo, si la anterior opción no es posible o usted no la considera viable, también existe la posibilidad de llegar a un acuerdo por medio de una refinanciadora.

Las refinanciadoras se encargan de negociar una quita de capital, así como de la renegociación de los pagos y la tasa de interés a la cual usted estaba sujeto, según su capacidad de pago, para intentar que pueda seguir generando un flujo de ingresos positivo.

En este caso, aconsejó Raymunto Tenorio, tome en cuenta los honorarios o comisiones que posiblemente tendrá que pagarle a la refinanciadora y no pierda de vista este gasto, ya que la cantidad de capital que se ofrece o acuerde para resolver la deuda con su acreedor no siempre es la definitiva.

Sin embargo, lo mejor que usted puede hacer antes de acudir con un despacho de cobranza o una refinanciadora es entrar en la renegociación directamente con la institución financiera o el acreedor. Si la capacidad de pago no es suficiente para las condiciones actuales, entonces sí, negociar una quita de capital y de tasa de interés por medio de un tercero , advirtió.

En cuanto a las conversaciones sobre la renegociación de su deuda, aconsejó no dejar que sean únicamente vía telefónica, sino cara a cara, para evitar abusos de poder y tangentes, las cuales podrían derivar en exigencias muy estrictas.

SUSPENSIONES DE PAGOS

En algunos casos de insolvencia, como quedar desempleado y la invalidez parcial o total de una persona, existe la posibilidad de que pueda negociar una suspensión parcial del exigible en el capital y los intereses.

En caso de que un deudor quede desempleado y éste tenga un crédito hipotecario otorgado por el Infonavit, el organismo cuenta con la posibilidad de retrasar el pago parcial de la deuda hasta por un año, o bien cuando usted encuentre un empleo que le devuelva la solvencia y le permita comenzar de nuevo con sus pagos.

Por invalidez parcial o total de una persona, detalló Raymundo Tenorio, el tiempo para aplazar el pago de una deuda podría variar, dependiendo de los acuerdos que se tenga con el acreedor o, en el caso de incurrir ya en un proceso legal, del tiempo que un Juez considere pertinente.

RADICACIÓN DE PERSONA E INMOVILIZACIÓN DE BIENES, SÓLO APLICABLES POR MEDIO DE UN PROCESO LEGAL

La semana pasada la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) informó a qué se refiere la radicación de persona e inmovilización de bienes, términos que según la reforma financiera pueden ser sólo aplicables por medio de un proceso judicial.

Mario di Constanzo, presidente de la Condusef, aseguró que dichos procedimientos no son figuras legales, sino administrativas, y en ningún momento se refieren a la pérdida de la libertad o la quita de bienes.

Dicha aclaración se debe a que despachos de cobranza podrían aprovecharse de confusiones respecto de la reforma financiera, y advirtió que éstos no pueden amenazarlo diciendo que ya lo pueden erradicar o inmovilizar sus bienes, debido a que las compañías de cobranza sólo llevan a cabo procesos extrajudiciales.

Hasta que un Juez determine llevar a caso estos procedimientos, no se puede hablar ni amenazar con estos parámetros , informó.

Si ya está en un proceso legal en cuanto a su deuda, recuerde que estas figuras sólo serán aplicables para demandas interpuestas después de la reforma.