En el último año y medio los mercados globales han sido sacudidos por una serie de choques que provocaron alta volatilidad. Éstos iniciaron en agosto del 2015 con una lectura de volatilidad masiva de más de 40 puntos, medida por el índice VIX (índice de volatilidad del mercado de opciones de Chicago), en comparación con la lectura típica de este índice, de 15-20 puntos.

Este aumento de la volatilidad en gran parte fue provocado por los temores de que la economía China estuviera en graves problemas, lo que contribuyó al colapso de mercado y una sorpresiva devaluación del yuan. (La mayor desde 1994). Este shock inicial fue seguido por una rápida sucesión de réplicas menores espaciadas en el 2016, incluyendo el colapso de los precios del petróleo en enero/febrero, el Brexit en junio y, finalmente, las elecciones de Estados Unidos en noviembre del mismo año.

En el 2017 el índice del miedo -como también se le conoce- ha permanecido sobre niveles bajos (los más bajos en dos años).

A raíz de la victoria de Donald J. Trump en las elecciones presidenciales en EU, los inversionistas globales tomaron de manera positiva su discurso sobre la implementación de mejoras económicas, el cual promete reducir impuestos corporativos y acotar costos regulatorios para desencadenar el crecimiento económico, lo que impulsó al mercado accionario a alcanzar nuevos máximos históricos.

Los mercados están reaccionando ante las irrupciones del Sr. Trump, él mismo se autoproclama disruptor . Así que deberemos acostumbrarnos a este enfoque y a la volatilidad que implique.

Los gestores profesionales aman la volatilidad, esto les permite ocupar posiciones para tomar ventaja de los fuertes movimientos de los precios. ¿Pero qué podemos hacer los inversionistas para sobrellevar estos movimientos del mercado?

La oleada de órdenes ejecutivas y sus implicaciones globales dan una buena idea de lo que puede suceder, y abrocharse el cinturón sería una decisión inteligente.

Es momento de repensar el enfoque de nuestras inversiones debido al potencial de alta volatilidad en el mercado y de mayores alzas de interés; debemos considerar la posibilidad de reducir la exposición al riesgo recurriendo a instrumentos de alta calidad.

Aunque es destacable que los mercados todavía ven positiva la Presidencia de Donald Trump, la volatilidad política es alta, y la del mercado nunca había sido menor. Un contraste interesante.

El autor es Associate Product & Client Servicing de BBVA Bancomer.