(Primera de dos partes)

En México hay muchísima gente que piensa que no entiende nada sobre inversiones y por lo tanto les cuesta mucho trabajo saber cómo invertir su dinero. Piensan que es difícil, porque cuando se dan noticias financieras o económicas se utilizan palabras que no son cotidianas y que, por ende, parecen complicadas, aunque ciertamente no lo son.

Como en todo, al invertir hay que entender lo que uno está haciendo. No se necesita ser un experto pero sí tener un poquito de conocimiento acerca de cómo funcionan los mercados, de manera muy intuitiva. ¿Sabes qué es un acción o un instrumento de deuda? ¿Conoces por qué su valor puede subir o bajar, aun tratándose de instrumentos que pagan una tasa fija? Hay que empezar por ahí. La buena noticia es que no es complicado que comprendamos las bases, la naturaleza de todo esto.

La primera regla de las inversiones es, sin duda: NUNCA inviertas en algo que no entiendas. Todas las malas experiencias vienen porque la gente puso su dinero en algo que no comprendía perfectamente. Antes de invertir es muy importante entender estas cuatro cosas:

1.- ¿Cómo funciona el instrumento en el que vas a invertir? Por ejemplo, si se trata de un fondo de inversión debes comprender cómo funciona y en qué invierte tu dinero. O bien, si el instrumento que vas a comprar cotiza en los mercados y su precio depende de oferta y demanda, qué variables fundamentales lo afectan, cómo determinas su valor subyacente, etcétera.

2.- ¿Cuáles son sus riesgos? No existe inversión sin riesgo. Por otro lado, el riesgo no es nada más la posibilidad de perder todo tu dinero, sino también la volatilidad que tiene un instrumento cuando cotiza en los mercados financieros. Un bono a corto plazo que paga tasa fija, como los Cetes a 28 días, también se cotizan todos los días pero su valor cambia muy poco. Sin embargo, un bono a 30 años, aun si paga una tasa fija, puede tener variaciones importantes de acuerdo con condiciones del mercado. Lo mismo con las acciones y las cosas que consideramos seguras, como el oro o los bienes raíces.

3.- ¿Cuál es su rendimiento potencial? En otras palabras, ¿qué esperas de tu inversión, del crecimiento de tu dinero por arriba de la inflación? Es fácil con un instrumento de tasa fija: uno sabe exactamente cuánto va a ganar (aunque sea de largo plazo y tenga volatilidad en el camino). Pero cuando se trata de fondos o portafolios que tienen componentes de renta variable, no parecería ser tan sencillo.

Sin embargo, a manera de orientación, muy por encimita podemos considerar lo siguiente:

- Instrumentos de deuda de corto plazo (ejemplo: Cetes a 28 días o similar), rendimiento esperado igual o menor a la inflación.

- Instrumentos de deuda de largo plazo (ejemplo: bonos entre cinco y 30 años, incluyendo Udibonos), rendimiento potencial esperado en el largo plazo: entre 1 y 3 puntos porcentuales arriba de la inflación.

- Instrumentos de renta variable (nacional y extranjero, es importante la diversificación global): entre 5 y 8 puntos porcentuales por arriba de la inflación (también en el largo plazo, en el corto hay volatilidad y serán muy cambiantes).

Cuando se trata de acciones individuales es un tanto más complicado y por eso no la recomiendo para personas que empiezan apenas a invertir. En ese caso, hay que entender un poco de valuaciones, es decir, tener una idea de cuál debería ser el valor de una empresa, para saber si el precio de su acción nos parece caro o barato. Pero muchos analistas determinan precios objetivo a 12 meses, suponiendo que las condiciones económicas se mantengan constantes. Muchas veces no se dan precisamente porque hay muchas variables que cambian todo el tiempo; sin embargo, sí nos puede dar una idea de cuál es el rendimiento esperado de esa acción. Por regla general, nunca hay que comprar una sola: siempre hay que diversificar y evaluar de manera periódica y consistente (mismos criterios) nuestras decisiones de inversión.

4.- ¿Cuáles son los costos asociados? El costo lo pagas tú, aun sin saberlo. Es una variable muy importante porque tiene un impacto fundamental en el largo plazo.

Por ejemplo, a los rendimientos esperados que mencionamos arriba habría que restarles las comisiones en las que incurrimos. A veces la gente no se da cuenta que los fondos de inversión, o los seguros, conllevan costos asociados que pueden ser sumamente elevados.

Si un fondo de renta variable cobra 2.5% por gestión (muchos lo hacen, la gente no se da cuenta porque recibe el rendimiento neto de comisión, no es transparente en el estado de cuenta), ese costo puede reducir nuestro rendimiento esperado a la mitad. Mencionamos que en renta variable esperamos un rendimiento a largo plazo entre 5 y 8 puntos porcentuales arriba de la inflación, a eso habría que restarle los 2.5 puntos porcentuales por el costo que pagamos). Por eso es tan importante tomarlos en cuenta.

En la siguiente colaboración hablaremos de algunas claves importantes para tener éxito en nuestras inversiones.

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