¿Necesita dinero? ¿Se acerca el regreso a clases y no tiene recursos para enfrentar los gastos? ¿Tiene alguna deuda con su banco y no tiene con qué pagar? Préstamos inmediatos desde 20,000 hasta 20 millones de pesos... , seguro ha visto estos anuncios en algún diario o escuchado sus promocionales en alguna estación de radio. Son los préstamos milagro y se les dice así porque prometen ventajas sobre el resto de los créditos de instituciones financieras establecidas.

Ofrecen no consultar el Buró de Crédito, no se necesita aval, las tasas de interés están por debajo de lo que cobran los bancos regulados y dan un plazo largo para pagar sin problema , comentó Ángel González Badillo, director general de la Organización Nacional de la Defensa del Deudor.

Marco Carrera, vocero de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), comentó que esta situación parte de que existe una baja penetración de servicios financieros en el país.

Existe una fuerte necesidad de que la gente disponga de opciones de financiamiento. La banca atiende a una parte de esa gente pero mucha más queda sin opciones de servicios bancarios y es cuando los créditos milagro se convierten, en vez de una ayuda, en una pesadilla para la gente , comentó.

Tenga cuidado con la trampa

Según José Vázquez Asención, especialista en Derecho Mercantil, para que la gente caiga en estas trampas financieras, es necesario creer en algo irreal.

Se ubican en edificios céntricos. Cuando uno llega, se encuentra con ejecutivos muy insistentes que prometen maravillas con relación al préstamo , sostuvo.

La trampa radica en que se pide un anticipo para poder otorgar el préstamo.

En las oficinas, los ejecutivos solicitan un pago inicial que va de los 5,000 hasta los 20,000 pesos; las personas consiguen prestado con tal de que les autoricen un crédito de 1 millón de pesos, por ejemplo , añadió González Badillo, director general de la Organización Nacional de la Defensa del Deudor.

No dan opción de que se lean sus contratos, que presentan con muchas hojas y con términos legaloides que el ciudadano no conoce.

Los contratos dicen que la empresa es una gestora de créditos, que son intermediarios con distintas instituciones financieras para solicitar el préstamo. No otorgan el crédito, lo tramitan.

Vázquez Asención añadió que personas desesperadas pagan la primera mensualidad porque los ejecutivos los convencen de una u otra forma. Y al mes siguiente ya no hay nadie .

Después de un tiempo, la gente se molesta, va a las oficinas a reclamar y resulta que no hay nadie. El piso en el cual hicieron el trámite está vacío, hay otra empresa o el ejecutivo que hizo el trámite ya no trabaja en el lugar.

Con ello, dejan a la persona que pidió el crédito en estado de indefensión.

Cambian de razón social en el Buró Comercial, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), que es donde está el nombre de la empresa. Estas empresas no tienen regulación alguna porque no se trata de una institución financiera.

Al no ser una entidad comercial o financiera, la única opción que tienen es presentar una queja ante los tribunales correspondientes , dijo Marco Carrera.

Empresas con ese perfil

Algunas empresas identificadas con este modus operandi son:

  • Prosefi
  • Asesoría Profesional Decon
  • No Más Deudas
  • Protección Integral

Puntos básicos para identificarlas

Especialistas recomendaron seguir una serie de puntos para evitar tener problemas a futuro con estas empresas.

  1. Verificar la empresa que le quiera dar el servicio.
  2. Si es empresa financiera, debe estar registrada ante la Condusef.
  3. Si es empresa comercial que da servicios financieros, debe tener registro en la Profeco.
  4. Si no está en ninguna de las dos, es un motivo de duda.
  5. El consumidor debe solicitar copia del contrato para su lectura y bajo ninguna circunstancia le pueden negar mostrarle el contrato o copia del mismo.
  6. Si le piden dinero por adelantado, salga de ahí. Ninguna institución financiera seria le va a pedir dinero por adelantado.
  7. Tener una oficina o un local comercial puede ser una mera simulación y no es garantía de que todo esté bien.

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