Son las 6 de la mañana del domingo y la señora García recibe una llamada en su casa, donde una grabación le requiere el pago de una tarjeta de crédito solicitada por su sobrino. Será la primera de las cuatro o cinco que recibe todos los días en las que personas la agreden verbalmente y de forma intimidatoria, sin contar con la carta que recibió en su hogar, donde le informan que su casa será embargada en las próximas 48 horas, además de la acción penal que enfrentará ella y su familia. Todo esto es parte de las malas prácticas a las que se dedican los despachos de cobranza.

A pesar de que en noviembre del 2010 la Asociación de Profesionales en Cobranza y Servicios Jurídicos (Apcob) firmó con la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) un acuerdo para evitar las malas prácticas y que la misma Apcob tiene un código de ética, esto no es impedimento para que los despachos de cobranza contratados por bancos y comercios acosen a los clientes de éstos.

Entre su prácticas más comunes se encuentran realizar llamadas en la madrugada, en fines de semana o cartas intimidatorias y amenazantes.

Ejemplo de ello son las cartas que manda el despacho con sede en el Distrito Federal denominado Ortiz, Troyo y García Abogados, que amenaza a sus clientes con una diligencia extrajudicial a los deudores de varios bancos con el objetivo de embargar los bienes de la persona por hasta tres veces el valor de la deuda.

Despachos contratados por bancos como BBVA Bancomer, Banorte HSBC y las tiendas departamentales Liverpool y C&A Modas llaman a los hogares y lugares de trabajo de personas que ya no habitan o no laboran en dicha dirección, pero que continúan en sus bases de datos.

En ocasiones acosan a personas que no tienen relación alguna con el deudor.

Para Alberto Román Palencia, académico de Derecho de la Universidad Iberoamericana, estas prácticas son un delito en sí mismo, ya que se pueden tipificar como acoso, porque las prácticas que los despachos realizan son totalmente irregulares y afectan la tranquilidad de las personas.

Son verdaderos acosadores; en la práctica es poco viable demandarlos legalmente, sí se deben denunciar estas malas acciones ante la Profeco y la Condusef , aseguró el abogado.

Añadió que el proceso de embargo por un adeudo se sigue en un juzgado y es autorizado por un juez, con aviso previo al demandado y por lo general otorgan un tiempo razonable.

Antes de realizar cualquier depósito, el deudor se debe acercar con el banco a negociar.

Cambio de acreedores

En ocasiones, los bancos venden las carteras de los clientes deudores a los despachos sin que tengan la obligación de avisar a los deudores; sin embargo, ellos aún siguen siendo clientes del banco, hasta que la institución financiera liquide completamente la cuenta o autoricen a los despachos llevarlo a cabo en su nombre.

Existen casos como el de Banco Ixe, donde en sus sucursales aseguran que una vez que las cuentas de los clientes llegan a en este tipo de despachos ya no pertenecen al banco y toda negociación o liquidación deben verla con dicha empresa.

La Condusef recomienda acudir personalmente al banco para resolver el problema antes de cualquier negociación.

NO SE DEJE SORPRENDER

Para no caer en la trampa, la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros establece qué pueden y qué no pueden hacer los despachos de cobranza.

DEBEN HACER:

1. La persona que llama debe identificarse plenamente (nombre completo, empresa en la que labora y que representa).

2. Explicarle su situación, saldo y negociar el adeudo.

3. Si llegó a un acuerdo, le debe entregar un convenio firmado antes de que realice cualquier pago.

4. Recibir sus quejas, sugerencias o comentarios y hacerlos llegar al responsable de la unidad especializada del banco o empresa comercial.

NO DEBEN HACER:

1. Hablarle con lenguaje obsceno, acosarlo o amenazarlo.

2. Simular que son autoridad judicial (actitudes, vocabulario ni papelería que lleve al engaño).

3. Comunicarse con menores ni personas de la tercera edad.

4. Comunicarse con usted entre las 11:00 de la noche y las 6:00 de la mañana.

5. Utilizar cartelones u otro medio impreso en su domicilio.

6. Incrementar su adeudo de manera irregular o hacerle ofrecimientos sin autorización del banco o empresa comercial.

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