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¿Cómo cuidar a nuestros hijos si les llegamos a faltar? (II)
No hay nada peor para ellos que vivir en un ambiente de resentimiento, por causar un impacto financiero en su nueva familia.
(Segunda y última parte)
Hablamos ya sobre la importancia de elaborar un testamento como un acto de amor para nuestros hijos y cómo elegir a un tutor en caso de que ambos padres les faltemos. Ahora hablaremos sobre cómo asegurarnos de dejarles los recursos necesarios para satisfacer todas sus necesidades hasta la edad adulta.
Hacer un análisis ?de capital
No hay nada peor para nuestros hijos que vivir en un ambiente de resentimiento constante, por causar un impacto financiero o psicológico en su nueva familia.
Por ello, debemos procurar dejarles lo suficiente para sus gastos diarios, escuelas privadas (si es el caso), hobbies, gastos médicos (incluyendo terapias), etcétera. Es importante también considerar la posibilidad de dejarles dinero para que puedan empezar sus vidas adultas sin problemas. Todo esto puede hacerse a través de un buen seguro de vida.
Es importante platicar con el tutor elegido, con el fin de determinar el impacto financiero que le causaría la presencia de nuestros hijos e informarle sobre las previsiones que hemos tomado en dado caso.
El manejo de los recursos de nuestros hijos
El tutor no debe encargarse del manejo del dinero de nuestros hijos, para eso está el albacea. Aunque existe otra alternativa: el fideicomiso testamentario que algunas aseguradoras lo ofrecen como un valor agregado en sus productos.
Entre otras razones, esto asegura que el tutor no utilizará el dinero de nuestros hijos para su propio beneficio, y que el dinero será manejado e invertido de manera profesional.
También debemos preguntarnos: ¿qué se debe hacer con la cantidad de dinero que sobre (si hay) después de que los niños hayan alcanzado una edad adulta?
Desafortunadamente, el solo hecho de convertirse en adulto no garantiza que una persona sea lo suficientemente responsable como para manejar su propio dinero. De hecho, usualmente a los 18 años la mayoría no está lista para ello.
Por lo tanto, probablemente es buena idea dejar instrucciones con el fin de que los recursos sean liberados en edades posteriores, o en etapas. Sin embargo, es importante estipular condiciones mediante las cuales se puedan liberar fondos anticipadamente, como pueden ser: gastos médicos o educacionales, la compra de una casa, el inicio de un negocio, emergencias o cualquier situación que se quiera establecer.
Es esencial, en todos los casos, hacer esto de común acuerdo con los tutores, albaceas o apoderados legales que hayamos designado, y darles una copia de las partes relevantes de nuestro testamento, de las cláusulas del fideicomiso y de nuestros seguros a cada uno de ellos para su conocimiento.
Algunas consideraciones finales
Se han escrito muchas comedias acerca de personas que sorpresivamente heredan hijos. Sin embargo, en la vida real estas situaciones no son risibles, por lo que debemos elaborar un plan adecuado para evitar que nuestros hijos sufran.
Es importante, además, que dicho plan sea flexible y que lo revisemos cada año, especialmente cuando nuestros hijos entren a la adolescencia. Hay muchos factores que pueden alterar nuestra planeación, y el que parecía ser un buen tutor ayer, probablemente hoy ya no sea el adecuado.
Si llegamos a faltar, nuestros hijos nos extrañarán y pensarán en nosotros todos los días. Hagamos un buen plan para ellos, para que si pasa lo peor, no les coartemos su desarrollo o su felicidad futura. Los amamos demasiado para tomar ese riesgo.
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