La política de austeridad promovida por la actual administración federal y una débil Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios, creada en el 2016, fueron los principales factores que provocaron que en los primeros meses de este año la deuda pública de los estados aumentara, coincidieron especialistas.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, al cierre de marzo del 2019 las obligaciones financieras de los gobiernos estatales ascendieron a 551,004 millones de pesos, que significó un incremento anual de 0.3% en términos reales. Mientras el crecimiento nominal fue de 23,276 millones de pesos.

Al cierre de los dos últimos años este indicador mostró disminuciones, es decir, se manifestó una mejora en las finanzas públicas subnacionales.

José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), reconoció que si bien el aumento en la deuda fue mínimo en términos reales (tasa nominal de 4.4%), es indicador de que las entidades federativas han optado por préstamos bancarios ante la reformulación que se dio para la asignación de recursos federales en este año.

Un ejemplo claro es el recorte de algunos fondos del Ramo 23, rubro que era considerado discrecional, aunque algunas administraciones locales utilizaban este dinero en nómina y proyectos de infraestructura.

“La asignación de participaciones y aportaciones en este 2019 se dio de manera diferente a lo que había ocurrido en años anteriores, lo que provocó que las entidades para hacerle frente al pago de salarios, así como mantenimiento de hospitales y escuelas, incluso para continuar con el desarrollo de infraestructura, tuvieran que pedir recursos prestados”, sostuvo.

La política de austeridad, detalló, ha hecho que algunos estados hayan tenido que cambiar sus planes, e inclusive han desestabilizado sus finanzas públicas.

Kristobal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), coincidió en que las entidades han tenido que optar por créditos a corto y mediano plazo para hacerle frente a los gastos.

Explicó que la política de austeridad debería revisarse, ya que “hay estados que han trabajado mucho para no endeudarse y al no llegar sus recursos tuvieron que optar por préstamos y colocarse en una situación más delicada”.

“Esto les imposibilita efectuar su plan de desarrollo económico, ya que deben pedir créditos o préstamos. También debemos ver otro caso: donde hay entidades paralizadas no reciben recursos y están tan endeudadas que no pueden pedir préstamos”, acotó.

El coordinador del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey, Héctor Magaña Rodríguez, expuso que otro factor que debe sumarse es el tema de la recaudación local.

“Muchas entidades cuentan con gobiernos nuevos, están en la curva de aprendizaje y se han registrado fallas en la recaudación de impuestos locales, por lo mismo, tienen menos recursos y acuden a los préstamos”, puntualizó.

Magaña Rodríguez señaló que al aumento de la deuda estatal también se suma la Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios, que nació para restringir la adquisición de financiamientos, “la cual necesita mejor sus reglas y ser más estricta, ya que con el actual Sistema de Alertas —mide el nivel de endeudamiento de los entes públicos— está la posibilidad de que se dé una contratación de obligaciones no controlada”.

“Sabemos que el Sistema de Alertas está para regular y evitar un endeudamiento desmedido, pero se necesita que las reglas se optimicen, todavía hay vacíos. Se puede dar el caso en donde varias entidades por estar en semáforo verde (endeudamiento sostenible) sigan aumentando su deuda y la situación se vuelva más complicada”, ahondó.

“Las entidades podrían endeudarse de manera desmesurada, podrían caer de manera sorpresiva varias entidades en semáforo rojo (endeudamiento elevado). Esto haría que tuvieran finanzas públicas no sanas, no podrían desarrollar infraestructura ni generar empleos”, agregó.

Podio

Al primer trimestre del 2019, de las 32 entidades del país, los mayores aumentos de la deuda pública estatal se observaron en Campeche (47.2% anual real), Oaxaca (24.6%) y el Estado de México (18.7 por ciento).

El director del IDIC aseguró que el comportamiento de Campeche responde a una estrategia de diversificación económica. “En el caso de esta entidad, el endeudamiento no precisamente es un signo de un mal manejo de finanzas, al contrario, responde a que se quiere diversificar”.

En Oaxaca, refrió, deriva de una parálisis de la actividad económica, donde se solicitan recursos para pagar deudas pasadas e incluso para reactivar sectores.

“Para el Estado de México, la situación obedece a la reasignación de recursos federales, donde el ejercicio fiscal se reacomodó y para hacerle frente a la falta de dinero, la entidad tuvo que optar por préstamos”, expuso.

Dinamismo económico

Al otro extremo, los gobiernos estatales que presentaron las caídas más pronunciadas en sus obligaciones financieras, en comparación con el cierre de los primeros tres meses del 2018, fueron Querétaro (30.5% real), Tabasco y Baja California Sur (ambos con 13.9 por ciento).

Héctor Magaña subrayó que en años anteriores Querétaro y Baja California Sur han manejado este comportamiento responsable de sus finanzas debido a su dinamismo económico, el cual genera más ingresos.

“Lo anterior se debe a que ambos estados por muchos años han desarrollado y consolidado sus actividades económicas: Querétaro, con el armado automotriz y aeronáutico, mientras que Baja California Sur, con el turismo y la construcción”, sustentó.

“De igual forma han hecho un manejo responsable de las finanzas públicas, se han enfocado en generar empleo y pagar deuda”, dijo.

Petroleros

El hecho de que las entidades con mayor dependencia petrolera hayan tenido un comportamiento tan distinto en el indicador de la deuda pública, se debe a que se han efectuado dos estrategias diferentes, enfatizó el analista del CIEP.

“Que Campeche sea una de las entidades con mayor crecimiento en su deuda no es una mala señal, eso obedece a una reactivación y en caso de que sea exitosa en el futuro tendrán los suficientes recursos para liquidar la deuda”, manifestó.

Tabasco, aseveró, obedece a una estrategia diferente, donde en lugar de acudir al préstamo de más recursos para generar empleos prefieren liquidar sus obligaciones.

“En lugar de que generen actividades económicas y soliciten recursos a entidades financieras prefieren liquidar lo adeudado, esto es positivo también, porque se prefiere sanar. También se debe ver el hecho de que actualmente la entidad está siendo sujeta a poderosas inversiones, está contemplada en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024, está el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas”, concluyó.

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