El programa para la frontera norte del país que impulsó el presidente Andrés Manuel López Obrador es un buen paso para reactivar la economía de la zona. Sin embargo, resulta insuficiente ante la reforma fiscal que entró en vigor el año pasado en Estados Unidos, refirieron especialistas.

La reforma fiscal estadounidense, promovida por el mandatario Donald Trump, trajo consigo una serie de cambios en el código fiscal del país vecino del norte, en donde el que más destacó fue la reducción del Impuesto sobre la Renta (ISR) corporativo, que pasó de 35 a 21 por ciento.

Por lo anterior, varias organizaciones y expertos recomendaron al gobierno mexicano implementar una reforma similar, ya que México podría perder competitividad y atractivo, porque aquí la tasa del ISR a empresas es de 30%, más 10% de dividendos y otro 10% de participación de los trabajadores en las utilidades.

En este sentido, Jorge García, socio de Impuestos en EY, indicó que el decreto de estímulos fiscales para la frontera norte del país se podría considerar como una de las acciones que toma el nuevo gobierno para mitigar el impacto de la reforma estadounidense, aunque mencionó que esto es apenas un pequeño paso.

El decreto otorga a 43 municipios de los estados de la zona norte una rebaja de impuestos. De esta manera, el Impuesto al Valor Agregado (IVA) bajó de 16 a 8%, mientras que el ISR para personas morales pasó a 20 por ciento.

“Con este decreto se busca incentivar la inversión en la zona norte, lo cual llevaría a un mayor crecimiento económico y una creación de puestos de trabajo mejor pagados, además de generar un mayor consumo por parte de los contribuyentes. Creo que es un buen paso que se está realizando”, puntualizó por su parte Juan de la Cruz, socio director de JCH Abogados.

No obstante, difícilmente podrá ser la solución a lo que se planteó en Estados Unidos, por lo que espera que el gobierno trabaje en más mejoras o incentivos para no ver afectada la competitividad y la economía de México, añadió.

Asimismo, Jorge García refirió que hacia adelante se tiene que trabajar en una reforma fiscal integral, que persiga como objetivo no sólo competir contra el país del norte, sino mejorar la economía mexicana.

“La reforma estadounidense sí fue un parteaguas, poco a poco se van presentando los efectos y si bien no ha habido un golpe fuerte a la economía mexicana, no nos debemos confiar. Creo que es una buena oportunidad, no sólo para reflexionar en el aspecto fiscal, sino en general de toda la economía”, destacó.

Desventaja

Manuel Baltazar Mancilla, director del Instituto México Fiscal, señaló que las medidas en la zona norte podrían provocar un descontento en otras regiones del país, en especial en la del sur, la cual también tiene problemas de seguridad y económicos.

“Pone en desventaja al resto del país, lo divide. Me gustaría que la administración replanteara a nivel nacional. Ayuda a que el impacto por la reforma estadounidense sea menor. Pero hay que ser realistas, los grandes corporativos, en su mayoría, no se encuentran en la frontera, sino en la Ciudad de México”, afirmó.

Por ello, Jorge García precisó que no se deben descuidar los estados del sur, los cuales también cuentan con beneficios fiscales en ISR e IVA a través de las Zonas Económicas Especiales (hay siete), pero también habrá que cuidar la zona centro del país.

“No se debe ignorar o tener indiferencia respecto de las empresas que están en la zona centro del país, ya que el hecho de que esta zona sea la más importante de México no significa que ya esté consolidada. Tenemos que poner atención especial a estos estímulos, que son temporales, ver la mejor forma de capitalizarlos de cara a tener una reforma integral que abarque todo el país”, sostuvo.

Impacto recaudatorio menor

Los analistas expusieron que los candados que se pusieron en el decreto de la frontera norte permitirán vigilar que los estímulos sean otorgados de la manera adecuada, además de evitar en mayor medida prácticas de evasión fiscal.

De esta manera, Adrián García, investigador del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), precisó que la pérdida recaudatoria que dejarán los estímulos será menor a la que se había calculado en un inicio.

Antes de conocer el decreto, el CIEP expresó que estas rebajas de impuestos en la frontera norte costarían entre 83,148 millones de pesos y 104,411 millones. Sin embargo, el investigador del organismo expuso que con los candados puestos, el costo en recaudación será menor.

“Ayudan a disminuir la pérdida recaudatoria. La Secretaría de Hacienda y Crédito Público indicó que se tendría un costo fiscal de 42,200 millones de pesos, algo que creemos es acertado, conociendo ya las medidas que se tomarán para evitar que los beneficios fiscales sean utilizados de forma abusiva”, acotó el experto.

[email protected]