La tensión comercial entre Estados Unidos y China abre oportunidades, mientras la ley eléctrica complica la tarea de atracción, dice el secretario de Desarrollo Económico de Jalisco.

“Es factible tener un incremento de hasta 20% en la Inversión Extranjera Directa, hay una coyuntura favorable por la tensión comercial entre Estados Unidos y China y oportunidades concretas en la transformación de la industria automotriz”, dice Ernesto Sánchez Proal, secretario de Desarrollo Económico de Jalisco, quien añade que “para conseguir un incremento de esa magnitud se necesitan nuevas formas de cooperación entre estados y una alianza entre gobiernos e Iniciativa Privada”.

Las oportunidades son enormes, indica el funcionario jalisciense, pero hay nubes en el horizonte. “La Ley de la Industria Eléctrica complicará la atracción de inversión (...) somos un país que está posicionado en manufactura avanzada y en esta categoría la disponibilidad de energía es un factor que los inversionistas toman muy en cuenta”. Sánchez Proal detalla su argumento: una planta automotriz requiere una cantidad enorme de energía, alrededor de 450 megawatts.

“Necesita que esa energía tenga el precio adecuado y además esté garantizado el suministro (...) en el futuro, también será importante que la energía sea limpia”.

El secretario de Desarrollo Económico del gobierno del estado de Jalisco habla con El Economista en ocasión de la presentación de la plataforma digital de promoción de inversiones que lanzaron las entidades de la Alianza Federalista.

Esta plataforma contiene información detallada de lo que cada entidad ofrece y es uno de los primeros pasos de este esfuerzo de promoción, anunciado a finales del año pasado. “Estamos creando una agencia de promoción que es una realidad gracias a la cooperación entre 10 estados y que pretende tener una gran interacción y apoyo del sector privado”, asegura.

El objetivo es alcanzar sinergias entre los estados, repartir algunos costos, señala Sánchez Proal. “Es mucho más eficiente ir los 10 estados en un solo pabellón, por ejemplo, a la Expo de Hannover. Podemos compartir algunas de las casas de representación que tenemos, por ejemplo, Jalisco tiene una casa en Chicago que pondrá a disposición de los otros estados”.

Es la respuesta al cierre de ProMéxico y a una nueva realidad donde hay oportunidades, amenazas, pero también menos recursos, “Hay un hueco que se dejó y lo estamos llenando. Se ha reducido la presencia internacional de México en actividades relacionadas con la atracción de inversión (...) Queremos promover el país, no sólo nuestros estados. Queremos seguir colaborando con el gobierno federal, en donde haga sentido y donde exista esa capacidad. La Secretaría de Relaciones Exteriores tiene embajadas y representantes comerciales”, expone.

Entre las tareas a realizar en el 2021, ahonda, se encuentra la consolidación de la estructura operativa de la agencia y la realización de contactos con las agencias de promoción de la inversión de América Latina, Europa y Asia.

“Es una asociación civil, donde el sector privado tendrá presencia en el consejo y en asuntos operativos. Queremos que se reconozca esta agencia como interlocutor válido en temas de comercio exterior y atracción de inversiones. Hemos hecho contactos con ProChile, ProColombia y ProPerú. Creemos que no se ha aprovechado todo el potencial de la Alianza del Pacífico (...) nos interesa mucho Asia, acercarnos a China y a las empresas que ahora están en ese país”, agrega.

“Se habla más de cooperación que de competencia”

En esta alianza de promoción se habla más de cooperación que de competencia, subraya Ernesto Sánchez, “hay vocacionamientos diferentes entre estados. Unos tienen manufactura avanzada en sector automotriz y otros son reconocidos en manufactura en electrónico. La idea es que el inversionista tenga información de calidad para tomar una buena decisión y que se decida por México. Cuando eso ocurre, ganamos todos”.

En la videoconversación, el funcionario reflexiona sobre lo que significa la promoción económica ahora, respecto a otros momentos: “La atracción de grandes inversiones, como las automotrices en el Bajío, incluyó recursos federales cuantiosos (...) esto no está ocurriendo ahora.

“Ahora nos concentramos en ayudar a hacer un buen soft landing a los inversionistas. Ofrecemos información de calidad y, en algunos casos, recomendamos a profesionales que son necesarios (...) No hay los grandes apoyos financieros que antes había, pero hay un incentivo pragmático para invertir en México, es aprovechar el T-MEC y aterrizar un ecosistema donde hay conocimiento, talento”, asevera.

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