Las actividades agropecuarias figuran entre uno de los principales factores que inciden en la degradación del campo, por lo que en Querétaro emerge un proyecto de regeneración de suelo en el que se invierten 2 millones de dólares, con la finalidad de incidir en la productividad de la tierra.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a través del Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) invierte 850,000 dólares (42.5% del recursos total), el resto son aportaciones que emanan del ámbito gubernamental y de asociaciones como el Grupo Ecológico Sierra Gorda (GESG).

El especialista del Fomin, Guillermo Aguilar Ríos, explicó que la iniciativa comenzará como un programa piloto que prevé impactar en 5,000 pequeños productores y hortelanas, de los cuales se planea que 600 implementen nuevos mecanismos, teniendo impacto en 60,500 hectáreas.

Sin embargo el proyecto arranca con la intención de replicarse en siete estados de la República Mexicana, entre ellos Coahuila, Chihuahua y Sonora. De acuerdo con el especialista del BID, se tiene previsto que entre los productores beneficiados, cerca de 20 a 40% sean mujeres.

Captura de CO2

La directora del GESG, Martha Isabel Ruiz Corzo, explicó que el nuevo modelo consiste en la implementación de técnicas para capturar bióxido de carbono en suelos, a través del desarrollo de humus (sustancia compuesta) y de raíces, que favorecen capturar tres veces más bióxido de carbono.

En el 2014 el GESG se certificó ante el Instituto Savory como uno de los 15 centros de aprendizaje que hay en el mundo con facultades para difundir las técnicas de manejo holístico. Este instituto trabaja con mecanismos para restaurar pastizales, mediante la captación de agua pluvial, control del pastoreo y evitando los agroquímicos.

Ruiz Corzo explicó que actualmente trabajan sobre 3,000 hectáreas con 300 productores de la sierra; en tanto que reiteró que se planea impactar a 5,000 pequeños productores para revertir la desertificación y que los suelos absorban bióxido de carbono y agua.

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