El aumento a los impuestos en la comida chatarra no solucionará los problemas alimenticios en México dado que este tipo de productos es de fácil acceso para la población, advirtieron investigadoras del Instituto de Neurobiología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), campus Juriquilla.

A partir del 1 de enero, el impuesto especial a alimentos de alto contenido calórico, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), pasó de 5 a 8%, en tanto que se aumentó 1 peso por cada litro a las bebidas saborizadas que contengan cualquier tipo de azúcares añadidas. La medida fue propuesta con el fin de disminuir el problema de obesidad que hay en el país, mientras que se estimó una recaudación de 5,600 millones de pesos durante el 2014.

De acuerdo con la investigadora Yazmín Macotela Guzmán, el gravamen no impactará en una disminución en el consumo de los productos chatarra; esto en razón de que son alimentos al alcance de toda la población. Están en todas partes, en todas las tienditas de los poblados más remotos , afirmó.

Reconoció que si bien las empresas que fabrican alimentos generan empleos, se requiere atacar la raíz del problema ofreciendo a la ciudadanía productos saludables para evitar enfermedades.

En tanto, la doctora Patricia García Horsman consideró que deberán pasar varias generaciones antes de que la población adquiera consciencia y opte por no consumir este tipo de comida.

ESTUDIAN OBESIDAD

Yazmín Macotela Guzmán encabeza actualmente un proyecto cuyo objetivo principal se centra en estudiar la obesidad y conocer el por qué la acumulación de grasa se traduce en enfermedades.

Tenemos un modelo en el que le damos a ratas comida chatarra todos los días y en dos meses los animales tienen el síndrome metabólico; es decir, tienen el hígado graso, la glucosa elevada y la grasa se expande tremendamente: están enfermos en dos meses , explicó.

A partir de las alteraciones hormonales endocrinas en estos animales, los encargados del proyecto encontraron en las ratas una disminución de prolactina, hormona que les es devuelta a través de implantes para que los animales estén más saludables.

A decir de la investigadora, quien ha advertido que el esquema podría replicarse en el caso de los humanos, la disminución de prolactina por la obesidad sí incide en la salud del animal.

Recordó que la obesidad predispone a quienes la padecen para el desarrollo de diversas enfermedades crónico-degenerativas.

lourdes.duran@eleconomista.mx