Con una inversión de 10,000 millones de pesos, la planta desalinizadora que se ubicará en Playas de Rosarito en Baja California, pretende terminar con el problema de escasez de agua que prevalece en la entidad; se calcula que es la sequía más severa de los últimos 120 años.

El proyecto, que prevé una capacidad de producir agua potable por hasta 4,400 litros por segundo, será edificado bajo el esquema de Asociación Público Privada (APP) en dos etapas. La primera, que inició en marzo pasado, cuya inversión fue de 4,000 millones de pesos, concretará una producción de 2,200 litros de agua y en la segunda se concluirá con el resto de la producción total, explicó Milton Rubio Díaz, director de Aguas de Rosarito, filial de Consolidated Water.

Añadió que la segunda etapa, que contará con una capacidad igual, su inicio de operación dependerá de la demanda de agua requerida en la zona costa.

La planta beneficiará aproximadamente a 2 millones de habitantes ubicados en la zona metropolitana de Tijuana que también integra a los municipios de Playas de Rosarito y Tecate; asimismo, el beneficio será para Ensenada, aunque el suministro dependerá de la capacidad que tenga el tubo.

Además, se prevé la creación de 100 empleos directos durante la construcción y 80 en la etapa de operación.

“El proyecto es 100% capital privado; el gobierno da una garantía de 450 millones de pesos y nosotros vamos a invertir 10,000 millones. Nosotros no recibimos nada hasta que no entreguemos un litro de agua”, refirió.

Se trata, dijo Rubio Díaz, de un contrato de 40 años, tres años de proyecto y construcción y 37 años de producción, mantenimiento y operación.

Detalló que este proyecto, además de formar parte del plan nacional de infraestructura, impactará de una forma directa o indirecta a los cinco municipios.

“Hemos hecho consultas públicas para que participe la población (...) Tuvimos la aprobación del cabildo de Rosarito, así como los permisos de uso de suelo. Trabajamos en conjunto con la Comisión Nacional del Agua y con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales”, afirmó el directivo.

“La planta desalinizadora de Rosarito será diseñada, construida y operada por un consorcio encabezado por la empresa mexicana NSC Agua. La planta convertirá el agua de mar que utiliza la Comisión Federal de Electricidad para el enfriamiento de los condensadores de la planta Termoeléctrica Presidente Juárez, en agua potable. La planta será construida en etapas y cuando esté operando a su máxima capacidad será la planta desalinizadora más grande de América”, detalla la firma mexicana.

Contexto

Desde septiembre del 2016 el consorcio internacional —integrado por las empresas NuWater y Degremont, y la compañía mexicana NSC Agua— firmó el contrato bajo el esquema de APP para construir y operar por 40 años la planta desalinizadora.

Milton Rubio Díaz advirtió que la desaladora será la más grande de América Latina y con la mayor tecnología, ya que será diseñada, financiada, construida y operada con estándares de calidad mundial porque también contempla la construcción de 29 kilómetros con dos puntos de entrega.

El problema

De acuerdo con información de Aguas de Rosarito, 85% del agua en Baja California se obtiene del Río Colorado, mientras que 15% proviene de pozos o acuíferos subterráneos que actualmente por la falta de lluvia y el incremento de la población se encuentran sobreexplotados.

Rubio Díaz explicó que el río manda 5.3 metros cúbicos por segundo; sin embargo, hoy día el consumo de Tijuana y Rosarito es de 6 metros cúbicos, por lo que existe un gran déficit que se puede combatir con la planta desaladora.

Añadió que los beneficios para el estado es contar con agua adicional para cubrir el servicio y la demanda no satisfecha, que incluye las zonas habitacionales, zonas turísticas e industriales.

“El agua le da vida a la economía, a la ciudad (...) el no tenerla es muy caro, ya que no se pueden desarrollar industrias, servicios y la zona costa es netamente industrial y turística”, advirtió Milton Rubio Díaz.

en puerta

Por otro lado, a inicios de abril pasado, el banco de Desarrollo de América del Norte y Desaladora Kenton firmaron un contrato de crédito que cubrirá hasta 75% del costo del proyecto para el diseño, construcción y puesta en marcha de una planta desalinizadora en San Quintín, Ensenada.

Se prevé que la desalinizadora beneficie a las comunidades del Valle de San Quintín, entre las que se encuentran Camalú, Colonia Lomas de San Ramón, Colonia Nueva Era, Ejido el Papalote, Emiliano Zapata, Lázaro Cárdenas, San Quintín, Vicente Guerrero y otros poblados más pequeños.

La Comisión Estatal del Agua adjudicó el contrato para la construcción, financiamiento y operación del proyecto bajo el esquema de APP al consorcio constituido por Libra Ingenieros Civiles, RWL Water, LLC, y RJ Ingeniería, el cual creó Desaladora Kenton.

La planta, con un costo estimado de 875 millones de pesos, tendrá una capacidad de producir alrededor de 250 litros de agua potable por segundo para ser destinada a uso público en el Valle de San Quintín, un poblado situado a unas cuatro horas hacia el sur de Ensenada.

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