En el primer bimestre del año, las actividades industriales de las entidades federativas repuntaron principalmente al dinamismo de la construcción.

El crecimiento de las actividades que comprenden a la manufactura, construcción, minería y generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final, fue de 0.8% a tasa anual, cuando en igual periodo del 2017 se registró una caída de 1.0 por ciento.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la construcción fue el sector industrial que mostró el mayor aumento anual, de 4.4%, resultado que supera a la variación de 0.2% en los primeros dos meses del año pasado.

Tras una disminución de 0.1% en el lapso de análisis del 2017, la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y de gas por ductos al consumidor final incrementó 2.3%; la producción manufacturera ascendió 1.1% anual, el menor nivel en el último lustro, mientras la minería hiló cinco descensos, aunque el del primer bimestre de este año (5.3%) fue menos pronunciado que la cifra previa (11.8 por ciento).

“Uno de los factores que ha impulsado a la construcción es la edificación de infraestructura turística, ya que las obras de ingeniería civil no han tenido el mismo impacto que en años pasados debido a la menor cantidad de recursos tanto públicos como privados para este tipo de obras”, dijo Héctor Magaña Rodríguez, coordinador del Centro de Investigación en Economía y Negocios (CIEN) del Tecnológico de Monterrey.

Kristobal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), añadió que este año se empezaron las obras de reconstrucción tras los estragos de los sismos de septiembre pasado, por lo que la construcción tendrá un efecto positivo en las entidades afectadas, además “por algunos meses, ya que había tenido varios meses de caídas y presentaba problemas derivados de los ajustes del presupuesto en la inversión pública”.

Las entidades que mostraron los mayores crecimientos anuales en la construcción en los primeros dos meses del 2018 fueron Baja California Sur (120.4%), Oaxaca (43.8%), Tabasco (38.7%), Estado de México (27.3%) y Yucatán (25.1 por ciento).

“Baja California Sur ha recibido un impulso significativo en obras relacionadas con la infraestructura hotelera, con la finalidad de atender la creciente afluencia de turistas; mientras que Oaxaca, el desempeño favorable podría estar relacionado con las obras de reconstrucción”, comentó el coordinador del CIEN.

Después de que Tabasco presentó un rezago fabril por la crisis petrolera (bajos precios de la mezcla y disminución de la producción de hidrocarburos), empieza a llegar mayor inversión que detona varias industrias incluida la construcción, mientras Yucatán está aprovechando el comercio exterior y la distribución de productos agropecuarios, señaló Meléndez Aguilar.

Los descensos más pronunciados en construcción fueron en Querétaro (27.6%), Durango (22.7%) y Chihuahua (21.6 por ciento).

Raymundo Tenorio Aguilar, especialista del Tecnológico de Monterrey, señaló que este resultado deriva de la falta de nuevos proyectos; Querétaro, refirió, llegó a saturarse, no es una desinversión, sino que las obras residenciales están en modo de espera.

“En Durango no hay nuevos proyectos y en Chihuahua les ha pegado el freno en el gasto privado y obra pública, sobre todo porque el gobierno se atrasó mucho en pagos”, agregó.

Comportamiento

La desaceleración de la manufactura en los primeros dos meses del año, la principal actividad industrial, derivó de la moderación de crecimiento de algunas industrias como alimentaria, química y de fabricación de maquinaria y equipo, expuso Magaña Rodríguez.

“Si la guerra comercial entre México y Estados Unidos comienza a extenderse, afectará a la manufactura, en el sentido de que algunos productos serán más caros y la inversión extranjera se frenará”, detalló el analista del CIEP.

Por su parte, ahondó, el repunte en la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, suministro de agua y gas de productos al consumidor final se debe a que este sector traza similar comportamiento que la producción industrial, “es un modelo importante que solventa las necesidades de las industrias y genera los productos que se requieran para la exportación”.

Sobre la recuperación de la minería, Tenorio Aguilar explicó que fue consecuencia del buen dinamismo minerometalúrgico, particularmente carbón, hierro y acero, rubro jalado por el comportamiento positivo de la construcción, que demanda 60% de la producción.

En la cima

En el periodo enero-febrero del 2018, las entidades que representaron los mayores incrementos anules en las actividades industriales fueron Baja California Sur (83.4%), San Luis Potosí (17.6%) y Guerrero (10.6 por ciento).

José Luis de la Cruz Gallegos, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico, aseguró que en Baja California Sur influyó la construcción y una incipiente industrialización, que favorecen a un estado con una base fabril baja.

“En San Luis Potosí el resultado se debe al dinamismo de la industrialización alrededor del sector automotriz y algunas otras ramas manufactureras vinculadas con el mismo; también el rubro de equipo eléctrico está generando un impacto positivo”, detalló.

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