Baja California, Aguascalientes y Chihuahua fueron los estados que salieron mejor posicionados en condiciones laborales ante los estragos derivados de la pandemia de Covid-19.

De acuerdo con el Índice de Calidad y Competencia de la Ocupación Estatal de El Economista, Baja California fue el primer lugar en toda la República mexicana con 89.1 puntos de 100 posibles; le siguieron Aguascalientes (84.0) y Chihuahua (80.9). Los tres estados fueron los únicos en situarse en el nivel alto.

Mientras sólo Jalisco obtuvo más de 70 puntos. Colima, Nuevo León, Morelos, Sinaloa, Querétaro, Michoacán, Sonora y Coahuila completaron el nivel medio alto.

Las entidades en estos dos niveles del Índice de Calidad y Competencia de la Ocupación Estatal, principalmente el alto, mostraron una mayor fortaleza en el mercado de trabajo debido, principalmente, a que supieron denotar su vocación económica, a que sus planes de reactivación y programas de apoyo dieron resultados positivos y a cómo evolucionó el semáforo epidemiológico (en el tema de reapertura de actividades no esenciales y capacidad de aforo y operatividad).

En el nivel medio bajo estuvieron Baja California Sur, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí, Guerrero, Tamaulipas, Nayarit, Hidalgo, Veracruz, Yucatán, Puebla, Chiapas, Campeche, Estado de México y Ciudad de México.

En el otro extremo, las calificaciones más bajas, de las peores condiciones laborales y con mayor impacto por la contingencia sanitaria (recordando que los meses de abril y mayo fueron de total confinamiento y paro de sectores no esenciales), fueron en Tlaxcala (15.2 puntos), Tabasco (23.0), Oaxaca (29.3), Quintana Roo (32.8) y Guanajuato (34.4), todos éstos en el nivel bajo.

En este contexto, el objetivo del Índice de Calidad y Competencia de la Ocupación Estatal es saber cómo se encuentran las 32 entidades del país en materia laboral, principalmente en acceso al trabajo y calidad de la ocupación, y a su vez realizar un ranking de competencia entre los gobiernos locales.

El índice se hizo mediante ocho tasas complementarias de ocupación y desocupación, obtenidas de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, que corresponden a: desocupación, ocupación parcial y desocupación, presión general, trabajo asalariado, subocupación, condiciones críticas de ocupación, informalidad laboral y ocupación en el sector informal.

En cada tasa complementaria se realizó un ranking estatal para asignar un valor. Si el estado, por ejemplo, se ubicaba en último lugar de desocupación (Michoacán, con 2.49% de su población económicamente activa —PEA—), se le daba la mayor cantidad de puntos por ostentar la mejor posición en calidad laboral (en este caso, 32 puntos), en relación con las otras entidades, y viceversa para aquellas que se encontraron en los primeros escalones (Quintana Roo obtuvo una desocupación de 10.00% de la PEA, la más elevada de México, por lo que consiguió sólo 1 punto).

Este ejercicio se hizo con cada uno de los estados, al cierre del tercer trimestre de los años 2019 y 2020, logrando un índice general con ocho tasas, con el mismo peso cada una, cuyo resultado se convirtió en un indicador con escala de 0 a 100 puntos, donde la entidad más cercana a 100 manifiesta una mejor calidad de la ocupación (para obtener 100 puntos la entidad debe ser la mejor en todas las tasas).

Por el tipo de metodología, el total de puntos siempre dará 1,650 puntos divididos entre las 32 entidades, por lo que, al presentar los mejores resultados, los estados tendrás más puntos. Esto significa que se pueda dar un escenario donde a todas las entidades empeoren en sus indicadores, pero las que tengan caídas menos pronunciadas, saldrán mejor posicionadas en el índice.

Semáforo

El índice se dividió en cuatro niveles: alto (mayor a 80 puntos), medio alto (menor a 80 y mayor a 55 puntos), medio bajo (menor a 55 y mayor a 35 puntos) y bajo (menor a 35 puntos).

La función de este indicador es premiar a los estados con mayor constancia en acceso al empleo y calidad laboral (tener las menores tasas, a excepción de la referente a trabajo asalariado); también, se puede dar el caso de que aumenten algunas variables en la mayoría de los estados, por lo que el valor del índice será mayor para aquellos con un incremento moderado (por eso es competencia estatal).

A detalle

Baja California quedó en el primer lugar del Índice de Calidad y Competencia de la Ocupación Estatal porque mostró constancia en las ocho tasas complementarias de ocupación y desocupación durante el tercer trimestre de este año, después de que acabara la jornada de sana distancia nacional por el Covid-19 (en junio comenzaron algunos estados a reabrir su economía).

La entidad alcanzó las relaciones más bajas: primer lugar en ocupación parcial y desocupación (6.92% de la PEA, la menor tasa en el país) y presión general (3.93% de la PEA); segundo en desocupación (2.75% de la PEA); tercero en subocupación (7.59% de la PEA); cuarto en informalidad laboral (37.13% de los ocupados); quinto en ocupación en el sector informal (20.09% de los ocupados); peldaño 16 en condiciones críticas de ocupación (23.16% de los ocupados), y fue la cuarta entidad con el mayor porcentaje de trabajo asalariado (75.10% de los ocupados).

Mientras al comparar las tasas del tercer trimestre del 2019, destaca que Baja California disminuyó en desocupación, presión general, condiciones críticas de ocupación e informalidad laboral, además de aumentar el trabajo asalariado. Es importante señalar que esta entidad es el máximo generador de empleos formales en el periodo enero-octubre (45,065 asegurados en el IMSS).

El peor resultado de Baja California fue en condiciones críticas de ocupación, tasa que incluye a las personas que se encuentran trabajando menos de 35 horas a la semana por razones ajenas a sus decisiones, más las que trabajan más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y las que laboran más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos.

Aguascalientes, el segundo mejor del país en condiciones laborales, sobresalió como el estado con la tasa de trabajo asalariado más alta (76.67%) y la más baja en subocupación (6.39%); Chihuahua, tercer en el índice, resaltó en ocupación en el sector informal, con la menor variable de las 32 entidades (16.55 por ciento).

Avances y retrocesos

En relación con el tercer trimestre del 2019, 18 entidades mostraron crecimientos en el índice (lo que significa mejora laboral, en comparación con los otros estados), uno no tuvo cambios y el resto (13) exhibió disminuciones.

Los mayores ascensos fueron en Chiapas (20.7 puntos más), Colima (16.4), Nayarit (14.1), Zacatecas (11.7) y Michoacán (10.9) Los desplomes más pronunciados se dieron en Quintana Roo (-35.2 puntos) –corresponde a que el Covid-19 impactó con mayor fuerza al turismo, sector que es pilar en el estado–, Guanajuato (-15.2) y Querétaro (-13.7).

El avance de Chiapas se debió a sus caídas en las tasas de desocupación, presión general, ocupación parcial y desocupación y ocupación en el sector informal, así como al crecimiento en trabajo asalariado.

Por niveles, se registraron ocho cambios: Chihuahua pasó de medio alto a alto; Chiapas y Nayarit, de bajo a medio bajo; Colima y Michoacán, de medio bajo a medio alto; Yucatán, de medio alto a medio bajo; Guanajuato, de medio bajo a bajo, y Quintana Roo, de medio alto a bajo.

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