Con el fin de rescatar la época de oro en la producción de vinos, autoridades municipales y estatales promueven el corredor conformado por los municipios de San Juan del Río, Tequisquiapan, Ezequiel Montes y El Marqués, donde operan cinco empresas que producen 2 millones 200,000 botellas de vino de calidad mundial al año.

Consolidar la zona

El presidente municipal de Tequisquiapan, Raúl Orihuela, definió como prioridad consolidar esta zona para que se le reconozca por la calidad de sus productos y servicios, con el objetivo de atraer turistas. Es toda una cultura, de aprender a degustar un buen vino, acompañado de una buena comida y saber qué tipo de bebidas pueden acompañar la comida mexicana. El municipio tiene las puertas abiertas para hacer buenas inversiones , expresó el edil.

El coordinador del Consejo de la Ruta del Queso y Vino, Adolfo Barrón Romero, detalló que en la zona hay cinco empresas viticultoras, la cuales generan 250 empleos directos y 600 empleos indirectos.

Facturación anual

La producción asciende a 2 millones 200,000 botellas de vino al año y facturan unos 374 millones de pesos de manera anual, pero las diferencias entre las empresas son muy amplias.

Mientras que en Cavas Freixenet se producen 2 millones de botellas al año y en Viñedos La Redonda 150,000 botellas, el resto corre a cargo de los viñedos que se ubican sobre todo el corredor San Juan del Río-El Marqués, en donde se realizan vinos artesanales.

Las vinícolas tienen reconocimientos y premios. Tanto Freixenet como Viñedos La Redonda y Viñedos Aztecas, que tiene un vino artesanal de categoría boutique y compiten con los vinos de otros países y de México, están catalogados como vinos excelentes , dijo Barrón Romero.

Variedades de bebida

Entre 75 y 80% de los vinos que se producen en la región es espumoso y el resto es de vinos tintos y blancos.

En la entidad hay alrededor de 230 hectáreas de viñedo, que deben esperar tres años para producir una uva de calidad, pero tienen una vida útil de hasta 30 años una vez que empiezan a dar las primeras cosechas.

Gracias a programas que fomentan la producción de uva, se espera que tres fabricantes se sumen con tres o cuatro hectáreas con miras a elaborar el próximo año un vino artesanal a baja escala.