Ante la incapacidad de las reformas estructurales para alcanzar crecimiento económico superior a el 5%, urge estimular la inversión pública, sobre todo en infraestructura que es la base para que el capital privado fluya con mayor facilidad, pugnó el sector privado.

“Las reformas instrumentadas no han tenido la capacidad de generar un entorno que estimule la inversión, el crecimiento y la generación de empleos bien remunerados. Sin embargo, cuando se discutieron dichas reformas, se tenía el entendido de que después de su aprobación e instrumentación, los resultados no serían inmediatos, sino de mediano y largo plazos”, sostuvo el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).

Con las reformas estructurales se planteó el camino a seguir, ahora es necesario compartir la responsabilidad de hacer que estas tengan resultados lo más pronto posible, consideró Luis Foncerrada, director del organismo aglutinado en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

En su análisis económico, el CEESP refirió que al último trimestre del 2017, el INEGI confirmó que prácticamente toda la actividad económica del país se ha desacelerado, cuando se suponía que con todas las reformas aprobadas e instrumentadas deberíamos estar creciendo a tasas de al menos 5% anual.

Por ello, recomendó fortalecer las reformas estructurales como instrumento para acelerar el cumplimiento de los objetivos de crecimiento y bienestar de los hogares, en un entorno de estado de derecho y con un sistema educativo y de salud lo suficientemente fuerte que apoye la productividad y competitividad del país.

“Es tiempo de recuperar la atención en estimular la inversión que descuidamos por tanto tiempo, en especial la que se destina a infraestructura”, demandó,

A la fecha aún están lejos de cumplirse los objetivos. En materia fiscal –dijo- ha mejorado la recaudación tributaria, aunque en un inicio las medidas instrumentadas para lograrlo tuvieron un efecto negativo en el ingreso de las familias. El gasto público continúa aumentando sin una mejora en el bienestar de los hogares.

Los niveles educativos, de salud, seguridad y estado de derecho siguen sin mostrar mejoras, limitando un entorno que estimule el crecimiento y bienestar del país.

El CEESP afirmó que la inseguridad es un tema que ha tomado relevancia, al grado de convertirse en uno de los principales factores que pueden limitar el crecimiento. Según el reporte del WEF, México ocupa el lugar 134 tanto en el tema de crimen organizado como en la confianza en los servicios policiales.