Hay, por lo menos, tres propuestas sobre la mesa en los últimos cinco años para construir un tren que conecte a los tres estados de la Península de Yucatán. Tras el anuncio del presidente Enrique Peña Nieto de que México volverá tener trenes de pasajeros, ya se especula sobre cuál de las propuestas será la que finalmente se detone para esta zona.

La primera y con el avance más significativo es la que dejó la exgobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega, que planteaba una ruta desde Mérida hasta Punta Venado, en la Riviera Maya, pasando por las poblaciones de Tixkokob, Tekantó, Tunkás, Dzitás y Chemax en una primera etapa.

Posteriormente, esa vía se ampliaría para unir a Progreso y, desde ahí, tender otra vía férrea hasta Uxmal, en Campeche.

El gobierno yucateco informó a principios del 2010 que, para determinar el costo y beneficio de la obra, el Banco Mundial había financiado las encuestas hechas a 8,000 personas que viajaban con cierta regularidad desde Mérida a la Riviera Maya. El resultado fue que el tren rápido tendría un costo de 11,000 millones de pesos, tan sólo para el recorrido de 336 kilómetros de Yucatán a Quintana Roo.

La exgobernadora dijo en su momento que tenían prácticamente todo listo, incluso los derechos de vía tanto en el territorio yucateco como del lado quintanarroense. El objetivo primordial era facilitar el desplazamiento de pasajeros en un circuito que conectará las principales ciudades turísticas, desde el Caribe hasta Chichén Itzá y Uxmal.

En los estudios de factibilidad participaron cinco empresas: Grupo Consultor Independiente, Emmatrons, EM Consultores y GEA. El expresidente Felipe Calderón declaró en su momento a medios estatales quintanarroenses que el costo era excesivo y ello se tradujo en el estancamiento del proyecto.

PROYECTO ASUR

El otro proyecto surgió de Grupo Aeropuertos del Sureste, que puso sobre la mesa en el 2009 un estudio de factibilidad para operar un tren eléctrico que saliera del aeropuerto de Cancún, pasara por la zona hotelera y conectara la Riviera Maya hasta Tulum. Y el último fue planteado por el gobernador quintanarroense, Roberto Borge, quien lo mandó a hacer con la empresa Renfe Operadora y Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha.

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