Tras la reforma energética y con base en las leyes secundarias, específicamente por la Ley de Pemex, la paraestatal desaparecerá como se conoce hoy para crear un corporativo y dos direcciones generales, una de ellas dedicada a la transformación del petróleo y el gas, específicamente refinación, petroquímica y comercialización, así como a actividades de transporte, distribución y almacenamiento de petrolíferos y petroquímicos.

La otra dirección es la de Producción y Exploración de Petróleo y Gas Natural, dedicada 100% a estas actividades, su marco legal se circunscribe a la investigación de los yacimientos en el mar y en la tierra, las mejores maneras de explotarlos y definir las licitaciones para asociarse en caso de buscar un socio tecnológico para poder producir recursos no convencionales.

Pemex podrá tener cuatro tipos de contrato con privados, se pude asociar, tanto en las áreas que no se han explotado como en las que ya tiene algún tipo básico de desarrollo; puede compartir utilidades o producción con otras empresas privadas o puede contratar a empresas de servicios para cumplir con tareas específicas.

De acuerdo con los artículos transitorios de la reforma energética, Pemex podrá buscar obtener contratos directamente con el Estado independientemente de los campos y yacimientos que le sean asignados en la ronda cero.

En caso de que la nueva empresa productiva del Estado decida que necesita un socio para explotar algún descubrimiento, no pude escogerlo directamente, tendrá que acudir directamente a la Comisión Nacional de Hidrocarburos para que, entre ambas entidades, puedan llevar a cabo una licitación pública internacional en la que se determinará desde la autoridad regulatoria con quién puede trabajar Pemex.

luis.carriles@eleconomista.mx