Los incendios seguían avanzando en la Amazonia brasileña, lo que sumado al aumento de su deforestación durante el gobierno de Jair Bolsonaro y los embates del mandatario contra Europa amplía el temor del sector de agronegocios del gigante sudamericano por un boicot internacional de productos brasileños.

Así lo manifestó el presidente de la Asociación Brasileña de Agronegocios (Abag), Marcello Brito, quien sostiene que el agronegocio depende de la preservación del medio ambiente, y participa en la Semana del Clima de Latinoamérica, que se desarrolla hasta el viernes en el estado de Bahía.

El bloque europeo compra más de 5,000 millones de dólares de soya brasileña por año y “dicta tendencias”, dijo Brito a Valor. En ese cuadro delicado, es “cuestión de tiempo” para que haya un boicot de productos de Brasil.

Brito habla en nombre de un sector que representa más de 1.2 billones de reales al año, y aporta más de 20% del PIB. “A Brasil le costará caro recuperar la confianza de algunos mercados internacionales”, vaticinó, y destacó que y “la riqueza bioeconómica de la Amazonia es invaluable”.

La semana pasada, Bolsonaro menospreció la ayuda alemana y noruega para la Amazonia cuando anunciaron que suspendían los fondos, preocupados por el avance de la deforestación.

Brito también le señaló al diario brasileño que el agronegocio no necesita avanzar sobre tierras indígenas (“ya tenemos demasiada tierra”), las ONG no son el enemigo (“son otro actor más de la economía”) y la preservación tiene costos (“y los productores deben ser remunerados por ello”).

Si el sector no se ajusta a la agenda global de biodiversidad, Brasil estará “fuera de juego”, dijo Brito, que también es director ejecutivo de Agropalma, el mayor productor de aceite de palma de Brasil, a O Globo.

Barreras comerciales

Ayer jueves, Bolsonaro advirtió que, si “el mundo comienza a imponer barreras comerciales” por razones ambientales, la industria agropecuaria caminará para atrás, y eso “afectará la vida de todos”.

El jefe de Estado brasileño insistió hoy en acusar a las ONGs por los incendios, al decir que son las “mayores sospechosas” del desastre causado por la sequía, las altas temperaturas y también por la deforestación.

“Pueden ser hacendados también. Todo el mundo es sospechoso, pero la mayor sospecha viene de las ONGs”, afirmó Bolsonaro. “¿Quieren que culpe a los indios? ¿Quieren que culpe a los marcianos? Pero, a mi entender, un indicio muy fuerte es la gente de las ONGs que perdió la teta. Es sencillo”, agregó el gobernante, en referencia a que su gobierno les cortó la financiación.

En un informe difundido el martes, el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE) precisó que entre el 1 de enero y el 18 de agosto del 2019 ha registrado 71,497 focos de incendio en el país, y que 52.5% se sitúan en la región amazónica.

El Ministerio del Medio Ambiente atribuye esa situación a una vasta sequía en las regiones norte y centro oeste del país, mientras que organizaciones ecologistas apuntan que las llamas son producto de la acción del hombre y, en particular, de hacendados alentados por la intención de Bolsonaro de avanzar en la explotación de la región amazónica en los flancos de la minería y la agropecuaria.

Para el líder de ultraderecha, sus declaraciones del miércoles sobre las ONGs fueron tergiversadas por la prensa de una forma inverosímil, y retuiteó un hilo del analista especial de la Presidencia para asuntos internacionales, Filipe G. Martins.

Martins escribió contra la “retórica vacía, histérica y errónea de los medios principales de comunicación, burócratas transnacionales y ONGs”, y destacó que la acción soberana de Brasil será la que salve la Amazonia.

Según el INPE, los focos de fuego en todo el país en lo que va de este año superan en 83% a los del mismo periodo del 2018.