Sin subastas eléctricas de largo plazo ni grandes proyectos de transmisión de electricidad, ambos cancelados —por ahora— en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, México parece encaminarse hacia un modelo con una mayor participación de pequeños generadores de energía en hogares o negocios, principalmente a través de paneles solares.

La aspiración original de la industria de energías renovables era ampliar el terreno para proyectos de gran escala, pero este modelo eléctrico de generación cercana a los puntos de consumo, conocido como de generación distribuida, puede resultar exitoso y sustentable en el largo plazo si se ejecuta con el ritmo y consistencia que requiere el país, consideró ABB, la firma con mayor capacidad instalada de transmisión en el mundo.

Vicente Magaña, presidente y director general de la multinacional con sede en Suiza, explicó a El Economista que a pesar del enorme interés de ABB por participar en las licitaciones de redes de transmisión de corriente directa en alta tensión (HVDC, por su sigla en inglés), el modelo de generación distribuida dirigido por una estatal como la Comisión Federal de Electricidad (CFE) puede mantener el crecimiento anual de más de 3% de la demanda eléctrica que se mantiene en México.

“No hay modelos únicos. Cada país se ajusta a lo que resulta más factible en el corto plazo y sostenible a futuro, según sus necesidades y los avances tecnológicos a los que accede”, explicó el directivo.

A inicios del 2019, las dos megalíneas HVDC más importantes en la historia de los proyectos eléctricos del país, con inversiones conjuntas estimadas de 3,300 millones de dólares, fueron canceladas.

Al concurso se inscribieron 28 empresas trasnacionales, como las líderes mundiales en tecnología HVDC: ABB, la alemana Siemens, y la estadounidense GE, para posteriormente participar como tecnólogas de la mano de socios constructores.

La actual administración canceló también la cuarta subasta de largo plazo para adquisición de potencia, energía y certificados de energía limpia (CEL) y aunque la secretaria de Energía, Rocío Nahle, expresó recientemente la posibilidad de reanudar estos procesos para satisfacer demandas regionales, la Secretaría de Energía planteó modificaciones a los lineamientos del mercado de CEL, con lo que aumentaría la oferta de estos instrumentos bajando su costo y el incentivo para nuevas instalaciones.

Mientras que el gobierno realiza estos ajustes, la generación distribuida crece a doble dígito y para la industria representa la oportunidad de brindar soluciones para estas actividades. En agosto, la generación solar distribuida alcanzó 100,000 contratos de interconexión en México, un crecimiento de 117% en el primer semestre.

Además, la CFE pretende conservar un máximo de 60% de la generación en el país y el resto deberá ser provisto por privados, lo que implica una instalación de casi 12,500 megawatts antes de que concluya el sexenio, lo que para inversionistas privados ofrece la oportunidad de alrededor de 5,000 megawatts.

Soluciones por territorio

Durante su participación en el primer Foro de Innovación y Sustentabilidad: El Impacto Social de la Movilidad Inteligente en México, Eric Mayoraz, embajador de Suiza, y Annika Thunborg, embajadora de Suecia, coincidieron en que si bien el modelo de grandes interconexiones funciona para algunos territorios, existen suficientes soluciones para que la generación distribuida tenga éxito.

Según ABB, el enfoque en el corto plazo con instalaciones cercanas al consumo permite a la industria desarrollar almacenamiento de energía, inversores de corriente, medidores de balance y múltiples soluciones que pueden traer inversiones para el país.

[email protected]