La Secretaría de Energía quiere abrir más espacio en el mercado de energías limpias a la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Con ese objetivo busca modificar los criterios para el intercambio de certificados de energía limpia (CEL), de modo que las centrales eléctricas productoras de este tipo de energía que existían antes de la reforma eléctrica —conocidas como centrales legadas—, puedan también vender CEL.

El pasado 7 de octubre, la Secretaría de Energía publicó el anteproyecto de modificación a estos lineamientos en la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Conamer) con la respectiva solicitud de que se exima de una manifestación de impacto regulatorio (MIR), asegurando que estas modificaciones no generarán costos de cumplimiento para los particulares.

Los CEL son certificados que avalan la generación de un megawatt-hora de energía eléctrica a través de una fuente de generación limpia; es decir, no emisora de CO2 (fotovoltaica, eólica, geotérmica, hidráulica, bioenergética e incluso nuclear).

Surgieron para que todos los generadores y consumidores en el mercado eléctrico nacional pudieran cumplir con la meta legal de consumo/generación mínima de energía eléctrica limpia.

Cabe recordar que para el 2019 la obligación mínima de energías limpias será de 5%, pero en el 2020 será de 7.4%; en el 2021, de 10.9%, y en el 2022 llegará hasta 13.9% de la energía del sistema.

Hasta la fecha, sólo las centrales eléctricas instaladas después de la reforma eléctrica del 2013-2014 pueden vender CEL, acotación que se hizo en la ley para incentivar la creación de nueva capacidad eléctrica limpia. Sin embargo, integrar a los generadores de centrales legadas del esquema anterior a la reforma, como son muchas de las centrales de la CFE, afectará los intereses de la industria de generación eléctrica limpia, consideró la Asociación Mexicana de Energía Solar Fotovoltaica (Asolmex).

Al respecto, Héctor Ólea, presidente de Asolmex, aseguró que “la instrumentación del anteproyecto cambiaría de facto las condiciones de competencia económica del mercado eléctrico mayorista (MEM) y las reglas de participación”. Por ello, pidió que el anteproyecto no sea eximido de la MIR a fin de que los interesados puedan emitir comentarios en el portal de anteproyectos de la Cofemer.

Por su parte, la Secretaría de Energía argumenta en el anteproyecto que “derivado de la especulación comercial de los CEL se han generado incrementos en el precio de la energía eléctrica producida por energías limpias y como consecuencia se ha generado un aumento en las tarifas eléctricas que afecta la economía de los usuarios finales, principalmente la de aquellos de tipo doméstico”.

Sin embargo, según la Comisión Reguladora de Energía, la meta de 5% de generación de energía limpia de todos los participantes del mercado —que se alcanza gracias a la compensación con compra de CEL por parte de los generadores y consumidores de fósiles— se cumplió el año pasado, ya que los lineamientos todavía establecen que se puede diferir hasta 25% esta obligación al siguiente año. Con una comercialización de 9.3 millones de CEL entre enero del 2018 y el primer trimestre de este año —cuando concluyó la auditoría de estas obligaciones— se sobrepasó 5% de los alrededor de 18 millones de megawatts hora generados durante el año.

Así, según los informes del regulador, el mercado avanza sin que se incrementen los costos puesto que a lo largo del primer año de operación del mercado de CEL se comercializaron casi 6.9 millones de certificados, además de que entre enero y junio de este año el volumen de instrumentos intercambiados se ha duplicado en comparación con el mismo lapso del año anterior, llegando a 5.7 millones de CEL.

CEL más baratos, menos incentivos a renovables

Sin embargo, la industria fotovoltaica busca ampliar la discusión porque en el nuevo esquema se proyecta que las grandes centrales hidroeléctricas, las plantas geotérmicas y la energía eólica de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y de productores independientes que venden a la estatal, además del total de la nucleoeléctrica (y no únicamente la capacidad que se repotenció en el 2015) y que en conjunto representan 18% de la generación nacional y más de 70% de la energía limpia generada podrán comercializar CEL si se aprueban las modificaciones.

De acuerdo con la CRE, en el país hay 31 generadores certificados que pueden otorgar CEL, entre los que destaca CFE Generación III, mediante la central nuclear de Laguna Verde, además de otras empresas como Iberdrola, Generadora Fénix, Enel, Jinko Solar y Engie, entre otras.

De entrar en vigor las nuevas disposiciones, se incrementará la oferta en el mercado de estos instrumentos reduciendo sus precios, con lo que se desincentivaría la inversión de nuevas plantas renovables, particularmente eólicas y solares, en el país, consideraron expertos.

Además, cada CEL tendrá un precio máximo de 60 UDIS (alrededor de 340 pesos en la cotización de abril) en los primeros cuatro años del mercado, para que la falta de oferta no encarezca excesivamente el precio de estos instrumentos. A partir del 2022, el mercado de CEL se regirá por la oferta y la demanda. El valor mínimo de este mercado será de 15,149 millones de pesos en el 2022, según la Secretaría de Energía.

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