Han pasado poco más de dos meses desde que manejé la versión Xcellence del Arona y recuerdo a la perfección sus bondades y carencias. Para destacar están la calidad de marcha, una mayor altura que se traduce en mejor visibilidad y elementos tecnológicos como el Digital Cockpit. Por el contrario, creo que lo más criticable es la potencia justa del conocido motor de cuatro cilindros, que a pesar de la afinada relación con la transmisión, termina por hacernos desear un mejor desempeño.

A todo volumen

El nombre de esta edición refleja la principal característica de equipamiento. El sistema de sonido Beats viene a redondear una cabina que sobresale por su buen nivel de terminado sin emplear los materiales más caros. Por el contrario, abunda el plástico rígido, pero el gran trabajo de acabados permite mostrar un tablero y consola con problemas por uniones deficientes, ensambles reprobables o rebabas.

Se extiende al interior la combinación de colores del exterior. En este caso, detalles en naranja se imprimieron en los asientos, pespuntes del volante y de otras zonas, así como en la consola central. La pantalla táctil a color proyecta al Apple CarPlay y Android Auto, así como a su característica principal: el sistema Beats que está compuesto por un amplificador de ocho canales, 300 watts de potencia, un procesador de señal digital DAB y siete parlantes dispuestos en zonas estratégicas para crear una experiencia envolvente.

En el clúster, el Digital Cockpit, ofrece tres modos de visualización y escoger uno de ellos es muy fácil, desde el volante multicontrol se realiza la operación. El aire acondicionado es manual, tiene dos puertos USB y una entrada auxiliar. 

Consumo contenido

Es cierto que este SUV de carácter cosmopolita llega a México con la conocida opción motriz de cuatro cilindros de aspiración natural. La ventaja es que la puesta a punto resultó muy conveniente, pues la transmisión automática siempre buscará la mejor relación para aprovechar las 114 Lb-pie de par motor y los 110 caballos de potencia para mejorar la sensación de aceleración. Con todo no esperemos reacciones de un deportivo, por el contrario, Arona se toma su tiempo, pero nada que criticar siempre que recordemos su posicionamiento.

Conclusión 

La reciente plataforma es la principal razón por la que Arona se maneja tan bien, no en el aspecto velocidad o rapidez de recuperación, sino por la confianza que se siente al volante. 

La adición del sistema de audio Beats, que tiene un sobreprecio a estudiar, de verdad hace muy agradable el interior debido a la potencia y calidad de sonido. Notable en seguridad: seis bolsas de aire, ABS y control de estabilidad, entre otros.

Ficha técnica: Arona Beats

  • Motor: 4 cilindros, 1.6 litros.
  • Potencia: 110 caballos de fuerza.
  • Torque: 114 lb-pie.
  • Transmisión: Automática, 6 velocidades. 

 

marcos.martinez@eleconomista.mx

 

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