La abrupta decisión de Ford Motor de cancelar una planta de 1,600 millones de dólares en el centro de México asustó a una red de proveedores que apostaron por una creciente base de clientes y que ahora están alarmados por el riesgo que la agenda de Donald Trump podría plantear a toda la economía del país.

Muchos fabricantes de autopartes comenzaron a expandirse anticipándose a la planta de Ford en el estado de San Luis Potosí, donde la industria es fácilmente 70 por ciento dependiente del sector automotor, dijo Julián Eaves, director de Preferred Compounding de México, productor estadounidense de compuestos de caucho que opera en el país.

Va a tener un enorme impacto en la comunidad local , dijo Eaves, al estimar que las pérdidas económicas podrían sumar cientos o incluso miles de millones de dólares en los próximos cinco años. Funcionarios aún hacen los cálculos.

En cuestión de días, el anuncio de Ford convirtió el sitio donde se ubicaría la planta en una llanura estéril muy alejada de su promesa económica.

Esto parece ya un cementerio , dijo Fernando Rosales, un contratista de 28 años que se preparaba para abandonar el lugar. Ya se murió, puro muerto aquí, ya nos vamos todos , comentó.

La cancelación de la planta de Ford también pone freno a los planes de las automotrices de Detroit de armar autos compactos en México para reducir sus costos laborales, mientras utilizarían mano de obra más cara en Estados Unidos para vehículos de mayor tamaño y precio más elevado.

Entre 40 y 50 proveedores, principalmente extranjeros, estaban listos para llegar y abastecer a la planta de San Luis Potosí, dijo Sergio Resendez, de la firma de bienes raíces Colliers International.

Nos iba a catapultar , dijo Gustavo Puente, secretario de Desarrollo Económico de San Luis Potosí, sobre la planta que Ford anunció originalmente en abril del año pasado. Ford le dijo que el plan se había cancelado aproximadamente una hora antes de que fuera público, explicó.

Entre 12 y 14 de los proveedores ya habían invertido dinero en la compra de tierras o firmado contratos con desarrolladores, dijo Resendez, aunque Puente sugirió que el número era menor.

Es un hueco muy, muy complicado (...) para los proveedores, pues dependiendo del grado en el que iban de avance, sí van a perder dinero porque ya habían hecho inversiones importantes , dijo Resendez.

Parte del terreno de 280 hectáreas ya había sido nivelado y la estructura de dos grandes edificios blancos resaltaba contra un oxidado fondo marrón y verde.

Los trabajadores dijeron que habían escuchado que los planes para construir un parque industrial para los proveedores frente a la planta también se habían suspendido. Los desarrolladores del parque no estuvieron inmediatamente disponibles para comentarios.